SANTOS RESCATÓ LOS TRES PUNTOS EN SU VISITA A QUERÉTARO

Los Guerreros terminaron venciendo 2-3 a los Gallos Blancos que estuvieron cerca de rescatar el empate

El Estadio La Corregidora se convirtió un auténtico manicomio gracias al espectáculo que brindaron Gallos Blancos y Santos, con un partido de cinco goles, pero que al final fue opacado por el trabajo arbitral de Jorge Pérez Durán.

Los laguneros le pegaron un baile a domicilio a los Gallos durante los primeros 45 minutos con doblete de Ayrton Preciado.

El primer tanto llegó a los tres minutos de juego cuando el atacante de los Guerreros se animó a sacar un disparo potente desde la izquierda sorprendiendo al arquero rival en su poste más cercano.

Los Gallos se desmoronaron rápidamente y fueron superados ampliamente en cada zona del terreno de juego, situación que fue capitalizada por la visita al minuto 26 cuando Preciado marcó su doblete, luego de combinar con Diego Valdés en una jugada de lujo.

El primer el tiempo finalizó con unos Gallos en el abismo, pero el partido se guardó las mejores emociones para el complemento. Querétaro volvió renovado y encendió a su público con una seguidilla de jugadas de peligro que incluyeron un disparo al travesaño de Pablo Barrera.

Cuando Santos no aguantó la presión, los de casa acortaron distancias al 54 con Bryan Olivera, quien aprovechó un error defensivo para fusilar a Carlos Acevedo desde fuera del área.

La Corregidora estalló en júbilo y cuatro minutos más tarde no podrían creer lo que vendría, pues Gallos empató el partido gracias a una falta dentro del área que cometió Matheus Doria, entregando penalti a favor de los queretanos que fue bien ejecutado por Jonathan Dos Santos.

El partido se convirtió en un matar o morir. Santos al contragolpe y Gallos llenando el área de elementos para buscar una remontada heroica.

Pese a ello, Jorge Pérez Durán inventó una falta en favor del Santos que derivó en expulsión para Maximiliano Perg y tiro libre fuera del área que Diego Valdés convirtió en un golazo al 88’, dejando sin energía alguna a unos valientes Gallos que sucumbieron en casa.

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