PROPONEN PROHIBIR REGGAETÓN EN ANTROS PARA FRENAR LA OLA DE VIOLENCIA

En medio de la peor crisis de la industria discotequera de la ciudad de Cuernavaca, cuya otrora vida nocturna ha desaparecido casi en su totalidad por la violencia y la pandemia, surge la propuesta del empresario local, Humberto Arriaga Cardoso para que la secretaria de Gobernación y las autoridades locales, regulen los contenidos musicales en los centros de esparcimiento de noche.

Ritmos como el reggaetón, la banda, el perreo, el movimiento alterado y otros, podrían ser parte de un entorno social desvalorizante que, en muchos casos, pueden derivar en conductas ilegales y hasta violentas de quienes las prefieren, particularmente por contener letras vinculadas al crimen organizado, aseguró en entrevista quien también ha encabezado en Morelos organismos como el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la Asociación de Discotecas y Centros de Espectáculos (Adice)

Humberto Arriaga, propietario de “Kaova”, una de las discotecas de mayor tradición en Cuernavaca, y que se niega a permitir que la capital de Morelos pierda lo que una vez la caracterizó, aclara que la propuesta de restringir algunos ritmos en los centros de diversión es de carácter personal, y no gremial, y tampoco está planeada o acordada, pero si busca sea recogida y replicada en el país por las autoridades federales.

“Esta fue una propuesta como negocio, como empresa. Nosotros no tenemos esos temas, pero esto no implica que los demás lugares tengan que dejar de hacerlo. Es una decisión meramente personal, política de cada negocio”, aclara

“Donde si tenemos que ver, es en los alcances… principalmente las letras de algunas canciones, del segmento que sea, que inducen comportamientos que se van por arriba de la fiesta o de la diversión tolerable”.

“Creo que hay una parte de estas canciones que generan una inducción negativa. Incitan a la violencia principalmente, o en la falta de respeto a la mujer”, redondea.

En Morelos existe sólo un antecedente de prohibición de este tipo de música. En 2014, el entonces gobernador Graco Ramírez Garrido Abreú, impuso la prohibición para que cualquier cantante o grupo que “hacen apología de la violencia, la muerte, las armas, de la droga y del crimen organizado”, se presentará en Morelos.

Así impidió la presentación de Alfredo Ríos, “El Komander”. Un año después, presionó para que en la Feria de Cuernavaca 2015, no se presentara el cantante de narco corridos, Gerardo Ortíz.

“Le toca a más a la autoridad municipal, estatal y federal la regulación del alcance de las letras que tienen algunos géneros que puede ser reggaetón, grupera, banda, puede ser lo que le llaman perreo… va creciendo el nivel de inducción a la violencia o comportamientos sociales que no son lo mejor en respeto y en ética”, dice Arriaga

La autoridad debe normar las actividades que cada uno en su negocio, hablando de la vida nocturna, tenga como oferta. ¿Qué estás ofreciendo? ¿Cuál es tu política como negocio? ¿Cuál es tu ética? ¿Dónde está tu fondo de servicio social? Porque aunque no se quiera ver, la vida nocturna tiene una función: distraer, explica.

En entrevista, Arriaga Cardoso indica que esta propuesta debe elevarse hasta la Federación para que la Secretaría de Gobernación (Segob) actúe y cumpla con su papel, que desde hace mucho ya no hace.

“Es ahí donde viene la omisión de la autoridad al no regular, no sólo la música, los contenidos que hay en televisión a todas horas, los talk show, que hablan de temas, de tópicos que se dan por buenos socialmente, porque, por qué están pasando en televisión, pasa en horarios donde no deberían estar pasando porque están jóvenes viendo algo que asumen por bueno socialmente, porque se habla, porque ya no es tabú. Se han superado y se han limitados los límites, ya se ha confundido la diversión y la libertad con exceso y libertinaje, y ahí están las consecuencias”, afirma

Para el empresario, el gobierno, en sus tres niveles debe responder a darle a la sociedad un mejor ambiente que va desde la prevención del delito hasta la generación de atmósferas más sanas y ligeras, que no muevan a malas conductas o incluso, a la comisión de delitos.

“Le toca más a la autoridad municipal, estatal y federal la regulación del alcance de las letras que tienen algunos géneros que pueden ser reggaetón, puede ser grupera, que puede ser banda, puede ser lo que le llaman perreo… va creciendo el nivel de inducción hacía la violencia o hacia comportamientos sociales, no necesariamente de lo mejor que pueda haber en respeto y en ética”.

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