junio 8, 2026

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CONECTAR EXPERIENCIAS PARA UN MEJOR HABITAR

Damián Duque, ganador de la mejor Propuesta Arquitectónica Expresiva a nivel nacional

Alberto Damián Duque Garza es alumno de la licenciatura en Arquitectura en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ). Actualmente cursa su último semestre de formación profesional y tiene claro que sus propuestas van más allá de generar construcciones “bonitas”; su compromiso es conectar y trabajar experiencias que generen en el usuario arraigo y aprecio por los espacios.

El  ganador del reciente Encuentro Nacional de Estudiantes de Arquitectura (ENEA) en su edición 2026 realizada en Mazatlán, Sinaloa, recibió el reconocimiento en la Categoría B Mejor Propuesta Arquitectónica Expresiva con el proyecto “Habitar sin tocar. Centro ciudadano para la sustentabilidad”; su proyecto individual es una expresión visual y gráfica con fuerza conceptual y claridad arquitectónica.

Participar en el ENEA representó visitar una ciudad distinta, conocer a otros estudiantes, otras maneras de entender y proyectar, mucho aprendizaje y el reconocimiento a su talento.

Damián confiesa que llegó a sentir incertidumbre por este viaje, pero su panorama cambió en Mazatlán cuando observó una ciudad con arquitectura diferente a la de esta frontera, pero sobre todo al encontrarse con un pensamiento que quisiera trasladar a Ciudad Juárez: “la preocupación por cómo vive la ciudad”.

“Pienso que la arquitectura debe crear algo en ti, hacerte sentir algo; buena arquitectura, de todos y para todos, que no solo sea estéticamente bonita, sino que realmente queramos estar y dejar algo a nuestra ciudad”.

La primera fase de este concurso fue en equipos de 4 integrantes, con el objetivo de realizar una intervención con un máster plan en las cercanías de un cuerpo de agua protegido con manglares y solucionar distintas variantes como la conexión con usuarios y la acción de una termoeléctrica que daña el ecosistema.

A partir de este polígono, se les asignó un predio individual donde cada alumno desarrolló una propuesta de un subcentro de investigación ambiental, logrando posicionar su proyecto.

Pasado, presente y futuro…

El interés por el diseño de la construcción llegó a temprana edad; Damián podía dedicar en su infancia largas jornadas a dimensionar espacios con legos, hoy ve concretar sus sueños a raíz de mucho trabajo y constancia.

“Recuerdo mucho que jugaba con figuras Lego y hacía muchas cosas con eso: edificios, puentes; me gustaban ese tipo de juguetes, de alguna forma siento que sí tuvo algo que ver con que terminara escogiendo arquitectura”.

Pero además de tener creatividad e inquietud arquitectónica, al incorporarse a la UACJ se dio cuenta de que requería tener disciplina y esfuerzo para lograr sus objetivos:

“El primer semestre fue para mí difícil; la cuestión gráfica, entender muchas cosas a las que no estás acostumbrado, en primera instancia parece complicado. Me acuerdo mucho que cuando yo entré a la carrera no sabía dibujar, pero me apliqué y sobre la marcha tuve que aprender sí o sí, de ahí entendí que podía hacerlo”.

Conforme fue adquiriendo conocimiento buscó aplicar sus herramientas y abrirse camino, realizó prácticas en la dirección de Catastro del municipio, trabajó en un laboratorio de mecánica de suelos, aprendió sobre estructuras, construcción, instalaciones e incluso el trato a clientes, inició proyectos independientes con creación de modelado 3D y renders, comenzó a vender diseños y a adentrarse en el mundo de los avalúos.

Aunque los conocimientos no siguen una sola línea, la intención sí:

“Siempre es importante buscar la oportunidad, esa ha sido una de mis formas de ver la carrera: no debo esperar a que me lleguen las oportunidades, siempre buscar qué puedo hacer; son experiencias y vivencias que te ayudan a formarte como profesional, un aprendizaje que para mí suma mucho”.

Consciente de la responsabilidad de su profesión, reconoce que hay figuras que han ayudado a construir su compromiso y educación integral:

“Mis papás siempre han sido muy buenos conmigo, siempre me han apoyado, han hecho que vea el potencial en mí y que pueda realizar las cosas de la mejor manera y siempre hacerlo de la manera más honesta y con todas las ganas”.

También reconoció a sus maestros:

“He tenido profesores muy buenos en la Universidad, han sido muy accesibles, siempre me han contestado de la mejor manera, me han ayudado y orientado con algún proyecto, en la cotización de un trabajo o en la cuestión gráfica”.

Pensar en que pronto dejará de ser un alumno para convertirse en profesional le motiva; darse cuenta del apoyo de su familia, compañeros, amigos y docentes le hace agradecer esta experiencia y sentirse listo para los proyectos futuros.

Antes de despedirse, deja un consejo a otros estudiantes de Arquitectura:

“Quiero invitar a mis compañeros de la carrera a que, si tienen miedo, como cuando yo empecé, que lo intenten; incluso si ganas o no, eso no te hace menos o más persona. Entonces, yo pienso que, realmente, como arquitectos debemos atrevernos, intentar, hacer las cosas bien y destacar”.