La escritora consideró que su obra es como “una venganza” al mundo de los clásicos europeos “donde no existían las mujeres”; también ha señalado que «sólo la lectura nos permite profundizar en la vida de otro ser»
«La literatura, para las mujeres jóvenes, es muy peligrosa«, afirmó este sábado la autora polaca premio Nobel de Literatura 2018 Olga Tokarczuk en el festival literario Babell que se lleva a cabo en la ciudad de Oporto en Portugal.
Tokarczuk, de 64 años, explicó en la plaza Gomes Teixeira que la literatura clásica europea esconde una trampa para las jóvenes: las obliga a renunciar a su propia identidad para formar parte de ella, según relata el diario portugués Observador.
La Nobel explicó, por un lado, que empezó a leer muy pronto, ya que su padre era bibliotecario, pero que existe una paradoja de crecer leyendo un canon literario occidental «básicamente creado por hombres, que hablan de otros hombres, y donde las mujeres aparecen principalmente en la ternura«, término que, aunque lo parezca, no usa de forma peyorativa.
«Para participar en el mundo clásico de la literatura, para participar como lectoras, de alguna manera tenemos que abandonar nuestra feminidad. Esto es muy difícil de soportar, porque la cultura clásica, de alguna manera, va en contra de mi feminidad», añadió.
Es por esta razón que Tokarczuk presentó el conjunto de su obra como “una venganza” a la literatura clásica —señala la agencia EFE—, “donde no existían las mujeres”, con el objetivo de “dar voz a energías femeninas”.
De hecho, de acuerdo con Observador, en la novela «Tierra de empusas», la más reciente de Tokarczuk, un grupo de hombres en un sanatorio de Silesia, en 1913, conversan en «una especie de parodia, una paráfrasis, de ‘La montaña mágica» (de Thomas Mann), dando voz a las mujeres«.
Provocaciones de Tokarczuk
Tokarczuk está acostumbrada a dar discursos provocadores. Por ejemplo, en su discurso de aceptación del Nobel, publicado en español por la embajada de Polonia en México, dijo cosas como: «Internet es una historia contada por un idiota, llena de ruido y furia«.
«La ficción ha perdido la confianza de los lectores ya que mentir se ha convertido en un arma peligrosa de destrucción masiva, incluso aunque es una herramienta primitiva», señaló.

Para la autora, «la división en géneros (literarios) es el resultado de la comercialización de la literatura en su conjunto y el efecto de tratarla como un producto a la venta con toda la filosofía de la marca y la focalización y otros inventos similares del capitalismo contemporáneo».
En ese sentido, añadió que «cada vez más, el trabajo de género literario es como una especie de molde de pastel que produce resultados muy similares, su previsibilidad se considera una virtud, su banalidad es un logro. El lector sabe qué esperar y obtiene exactamente lo que quería».
Reivindicación de «la ternura»
Sin embargo, la premio Nobel no sólo es provocadora en un sentido confrontativo; de hecho, busca más el entendimiento incluso cuando confronta.
Por ejemplo, en el discurso del Nobel señala que «deberíamos eliminar las categorías simplistas de literatura de alto y bajo nivel, popular y de nicho, y tomar la división en géneros muy a la ligera», así como «deberíamos abandonar la definición de «literatura nacional», sabiendo al igual que nosotros que el universo de la literatura es una sola cosa«.
En el discurso no habló de feminismo, pero si reivindicó el papel de la ternura en la literatura y en el entendimiento entre los seres humanos en general: «Para eso me sirve la ternura, porque la ternura es el arte de personificar, de compartir sentimientos, y, por lo tanto, descubrir similitudes».
«Crear historias significa dar vida constantemente a las cosas, dar existencia a todas las pequeñas partes del mundo que están representadas por las experiencias humanas, las situaciones que las personas han sufrido y sus recuerdos. La ternura personaliza todo con lo que se relaciona… Es gracias a la ternura que la tetera comienza a hablar».
«La ternura es la forma más modesta de amor», añadió Tokarczuk.
Ante otras formas narrativas que están teniendo más difusión que la literatura, la escritora polaca advierte que «sólo la literatura es capaz de permitirnos profundizar en la vida de otro ser, comprender sus razones, compartir sus emociones y experimentar su destino».
El comité del Nobel concedió el premio a Olga Tokarczuk «por una imaginación narrativa que con pasión enciclopédica representa el cruce de fronteras como una forma de vida».
La autora polaca ha recordado sus inicios como escritora, tras “fracasar” en su vida profesional como psicóloga y ha apuntado que “cada ser humano es un libro que debería ser escrito”.
Se trata de la segunda escritora polaca que recibe el Nobel de Literatura (la primera fue la poeta Wislawa Szymborska, en 1996) y la decimoquinta mujer en la historia del premio.
Atwood defendió ante cientos de personas, desde el palco del Batalha Centro de Cinema de Oporto, la necesidad de defender los derechos de las mujeres, al mismo tiempo que ha criticado los regímenes políticos que las silencian.
La autora de «El cuento de la criada» ha recordado que, debido a que su padre era entomólogo, no fue a escuela hasta que cumplió los 12 años, ya que gran parte del año lo pasaba junto a su familia en el bosque.
Babell, evento que colabora con EFE en la difusión de este contenido y que está organizado por la Fundação Livraria Lello con una inversión de más de 3 millones de euros, acoge este domingo una conversación pública en el centro de la ciudad con Salman Rushdie

Más historias
TRES BEBIDAS DETOX FACILES DE PREPARAR PARA EL DESAYUNO
‘LA LITERATURA ES MUY PELIGROSA PARA LOS JOVENES’…
ESTE LUNES APAGARAN AL MAYOR LABORATORIO DE FISICA DE PARTICULAS DEL MUNDO POR CUATRO AÑOS