La comisión de este delito se puede detectar por ciertos indicadores lingüísticos que la comisión eSafety en Australia le proporcionó «directamente» a las empresas de las principales apps; sin embargo, no los están utilizando
«La extorsión sexual es, posiblemente, el delito grave más predecible en internet«, y las grandes plataformas podrían detectar cuando está ocurriendo y detenerlo, señala un académico australiano; sin embargo, las altas cifras de comisión de las «sextorsiones» revela que, aunque tienen las herramientas intervenir no lo están haciendo.
De acuerdo con el informe de transparencia de la Comisión de Seguridad en Internet de Australia (llamada eSafety) publicado este lunes, durante 2025 el organismo recibió más de 3 mil 300 denuncias de «sextorsión» o extorsión sexual.
«Esto revela que muchas plataformas aún no utilizan las herramientas disponibles para detectar este delito«, escribió Joel Scanlan, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Tasmania, en un artículo publicado este mismo lunes en el sitio The Conversation
También cita una encuesta nacional realizada por el Instituto Australiano de Criminología «que reveló que más de uno de cada 10 adolescentes australianos ha sufrido extorsión sexual, más de la mitad antes de cumplir los 16 años«.
Scanlan señala que las sextorsiones son predecibles porque siguen un patrón.
Sextorsión, un delito que sigue un patrón
La sextorsión o extorsión sexual es una forma de chantaje en la que alguien amenaza con compartir una imagen de desnudo o sexual (real o generada por IA) a menos que la víctima pague, sea con dinero o de alguna otra forma. «Cuando la víctima es menor de 18 años, se trata de explotación sexual infantil», señala Scanlan.
Quienes cometen este delito «operan siguiendo una secuencia bien documentada«, en la que el primer contacto suele producirse en redes sociales antes de que la conversación se traslade a un servicio de mensajería, como Snapchat o WhatsApp.
De acuerdo con el informe de eSafety, la mayor parte de las víctimas de este delito son hombres quienes depositan su confianza en quien consideran que es una joven desconocida atractiva.
Como antes en red social, en la aplicación de mensajería «ella» es amable y halagadora hasta que eventualmente, lo normal es que sea en poco tiempo, «le comparte una imagen íntima y pide una a cambio».
«En el momento en que él la envía, el coqueteo termina: o paga, o su imagen se envía a su madre y a todos los amigos que el chantajista ha encontrado en su perfil», comenta el experto al describir una escena inventada, pero basada en sucesos reales, e ilustrativa.
Scanlan explica que «cada etapa deja una huella lingüística» y que «los investigadores de eSafety han recopilado los guiones más comunes de las bandas, indicadores lingüísticos e imágenes falsas recicladas, y los han proporcionado directamente a las principales plataformas«.
Agrega que, con el patrón, eSafety creó la campaña pública «Si los sextorsionadores fueran honestos», lanzada en junio de este año. En ella se utilizan personajes generados por IA para representar el guion con anticipación, de modo que los jóvenes puedan detectarlo en sus propios intercambios de mensajes para después bloquear y reportar el delito.

«Si un video corto puede enseñar a un adolescente a reconocer un guion de extorsión sexual, ¿por qué las mayores empresas tecnológicas no pueden enseñar a sus sistemas a hacer lo mismo?», pregunta Scanlan.
Los fallos de las plataformas revelados por eSafety
El experto sustenta su reclamo en el nuevo informe de eSafety, y destaca que sólo en la segunda mitad de 2025, la comisión recibió más de dos mil denuncias de extorsión sexual: «el grupo más numeroso eran hombres de entre 18 y 24 años, e Instagram y WhatsApp fueron los servicios más mencionados».
«Sin embargo, Instagram no utilizaba análisis lingüístico en los mensajes privados. Se basa en los informes de los usuarios, a pesar de que Meta eliminó el cifrado de extremo a extremo de los mensajes privados en mayo de este año», lo que facilita la incorporación de herramientas de detección«, señala el experto.
Añade que WhatsApp, donde los mensajes están cifrados, tampoco utilizó el análisis lingüístico y no ofrecía una forma específica de denunciar la extorsión sexual.
Tampoco iMessage de Apple utilizó análisis lingüístico, y «su función de seguridad en la comunicación, que difumina las imágenes de desnudez, no puede detectar guiones ni amenazas de extorsión y está activada por defecto sólo para usuarios que se identifican como menores de 18 años».
«Snapchat solo realizaba análisis lingüísticos en el material denunciado por los usuarios y no tomaba ninguna medida proactiva, ni siquiera en las partes no cifradas de su servicio. Google no utilizaba análisis lingüístico en Messajes ni en Gmail.

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