Washington. – Una reunión ministerial convocada por el secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, para abordar el resurgimiento del terrorismo político de extrema izquierda se llevó a cabo este jueves en Washington con la participación de representantes de unos 60 países. México, pese a haber sido invitado, decidió no asistir.
La cita fue confirmada el viernes pasado por la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien señaló que el objetivo era mejorar la cooperación internacional en inteligencia y seguridad frente a la violencia políticamente motivada. Un funcionario del Departamento de Estado declaró: «Nuestro sistema de operación contraterrorista necesita una actualización para abordar la realidad de tales amenazas, para proteger a ciudadanos estadunidenses y la seguridad e intereses nacionales de Estados Unidos».
Durante el encuentro, Rubio afirmó que «por demasiado tiempo nuestra doctrina contra el terrorismo ha tenido un punto ciego: la violencia extremista de la izquierda política». Lamentó que «incluso ahora la mera idea de que el terrorismo de extrema izquierda pueda constituir una amenaza grave se trata como un delirio de la derecha o, peor aún, como una peligrosa conspiración fascista».
El jefe de la diplomacia estadunidense sostuvo que este tipo de terrorismo ha sido «la forma dominante de la violencia política» en la era moderna y recordó a los asistentes los años de violencia guerrillera en América Latina. «Todos y cada uno de nuestros amigos aquí presentes, procedentes de las naciones del hemisferio Occidental, recuerdan las décadas de secuestros, atentados con bombas, asesinatos y ejecuciones, el terror violento de los tupamaros, los montoneros, las FARC y del ELN», dijo.
Rubio también mencionó a Sendero Luminoso en Perú y a grupos europeos como las Brigadas Rojas. «Se trata de un mal distintivo y único. Siempre ha estado impulsado por un odio que está encima de todo lo demás, un resentimiento hacia la propia civilización. Esto es lo que es la izquierda radical. Puede adoptar diversos lemas e ideologías según el lugar y la época. Pueden autodenominarse anticapitalistas, antimperialistas, comunistas, anarquistas o marxistas. Pero su carácter fundamental es siempre el mismo», afirmó. Y agregó que su objetivo «es destruir lo que es bello y justo en nombre de personas que sólo están llenas de fealdad y no tienen nada más que ofrecer al mundo».
Según el secretario de Estado, «entre 1970 y 1980, 93 por ciento de los atentados terroristas en Occidente provinieron de la izquierda extremista», aunque no citó la fuente de esa cifra. No obstante, un informe del Departamento de Justicia, retirado de su sitio web en septiembre del año pasado, concluyó que «desde 1990, los extremistas derechistas han cometido muchos más homicidios ideológicamente motivados que la extrema izquierda o radicales islamistas».
La iniciativa generó escepticismo entre diplomáticos europeos. Un medio de comunicación reportó que un diplomático comentó: «Nosotros no tenemos antifa», y otro señaló: «No pienso que podemos encontrar alguna razón por la que estaríamos interesados en presentarnos a tal evento». Un tercero explicó que «nuestras autoridades de seguridad pública no se han enfocado en el terrorismo de ultraizquierda porque no es considerado una amenaza de alta prioridad en nuestro país».
En el ámbito interno estadunidense, la reunión avivó las críticas de legisladores demócratas. El miércoles, el principal demócrata del Comité de Asuntos Exteriores envió una carta a Rubio firmada por otros 10 congresistas, en la que expresaron su preocupación por la politización de los esfuerzos antiterroristas. «El enfoque reportado del Departamento sobre el extremismo de izquierda a expensas de otros tipos de extremismo violento es preocupante», escribieron, y añadieron que «la ausencia de datos básicos o pruebas dentro de esa estrategia para justificar» las prioridades es «profundamente preocupante».
Un diario estadunidense también informó que «la incomodidad con la dirección del gobierno es tal que, en reuniones de funcionarios de seguridad nacional de varias agencias, algunos analistas de inteligencia han rehusado abordar lo antifa porque no la consideran una amenaza contraterrorista seria». Además, «algunos funcionarios comentaron al diario que están preocupados de que esto sea parte de un esfuerzo del gobierno de Trump de usar poderosas herramientas contraterroristas poderosas para reprimir a activistas estadunidenses que perciben como extremistas de izquierda».
En la reunión, el subjefe de gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, declaró que «por primera vez en la historia estadunidense, todas nuestras agencias de seguridad pública y de inteligencia trabajan juntas para desarticular, identificar, retirar fondos, arrestar y procesar a estos terroristas políticos que operan en nuestro país. Es muy importante entender que el terrorismo de izquierda busca como su objetivo final el derrocamiento de nuestro sistema y forma de gobierno». Miller calificó a la izquierda como «un cáncer letal a la civilización» y advirtió que «nuestras instituciones son demasiado débiles y cobardes para defenderse contra la amenaza mortal».
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, intentó matizar el discurso al afirmar: «Debemos respetar los derechos constitucionales, la libertad de expresión, de asociaciones y de asamblea de todo estadunidense. Por lo tanto, es importante enfatizar que el Tesoro actuará con base en la presunta conducta ilegal de estas organizaciones de terror, no por sus creencias o ideología».
Al concluir el evento, se anunció una nueva restricción de visas para extranjeros considerados «terroristas de extrema izquierda». Bessent aseguró que «Estados Unidos está construyendo la infraestructura, los socios y la estrategia para derrotar el azote del terror de extrema izquierda».

Más historias
EU DESTRUYE TORRE DE VIGILANCIA QUE IRAN USABA PARA MONITOREAR LA NAVEGACION EN ORMUZ
LOS DOBLE NACIONALIDAD DEBERAN USAR SU PASAPORTE DE EU OBLIGATORIAMENTE
ENORME DESLIZAMIENTO DE TIERRA EN CHINA