Más de 2 mil 300 coonacionales han sido expulsados del vecino país del norte, muchos a Guatemala
La secretaria de Gobernación Rosa Icela Rodríguez pidió a Estados Unidos no deportar a migrantes mexicanos a terceros países durante una reunión con el embajador Ronald Johnson, al insistir en que México ya tenía un acuerdo bilateral para recibir de forma directa a sus connacionales en aeropuertos y cruces fronterizos. La inconformidad del gobierno mexicano surgió después de que se conoció el traslado de personas deportadas a naciones como Guatemala y Honduras antes de su retorno al país.
La molestia no fue menor: el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, informó que su país recibió a 2,284 mexicanos deportados desde Estados Unidos en lo que iba de 2026. Aclaró que esas personas llegaron en calidad de tránsito y que fueron enviadas a México en menos de 24 horas.
Durante el encuentro en la sede de Segob, Rodríguez dejó claro que México no compartía ni avalaba que sus ciudadanos fueran enviados primero a Centroamérica. La postura oficial sostuvo que existían mecanismos directos y ya establecidos para que la repatriación ocurriera en territorio nacional, sin escalas en otros países.
Ese fue el punto central de la reclamación: México rechazó que sus connacionales fueran trasladados a un tercer país cuando ya había canales bilaterales para su recepción ordenada. La funcionaria también ratificó la disposición de mantener la cooperación con Estados Unidos bajo una política de responsabilidad compartida y respeto a la soberanía.
Guatemala recibió a mexicanos en tránsito y los devolvió en menos de 24 horas
Arévalo explicó que los mexicanos llegaron en vuelos donde también viajaban guatemaltecos retornados. Según su versión, no existió permanencia prolongada ni una figura que pudiera considerarse equivalente a la de un tercer país seguro.
El mandatario dijo: “Ellos están llegando en aviones de retornados guatemaltecos (…) No hay ninguna permanencia, no hay ningún refugio, no hay ninguna figura que se pueda considerar como una figura que constituye un tercer país seguro porque pasan en tránsito”. También agregó que permanecieron menos de 24 horas y que los costos fueron cubiertos por autoridades estadounidenses o mexicanas.
La Secretaría de Relaciones Exteriores transmitió después a las autoridades estadounidenses su rechazo a esa práctica. La dependencia indicó que realizaba todas las gestiones necesarias para garantizar el retorno seguro y digno a territorio nacional de las personas mexicanas deportadas por Estados Unidos hacia países de Centroamérica.
El traslado de ciudadanos mexicanos a terceros países apareció como una nueva táctica del gobierno de Donald Trump para frenar la migración. Esa medida pudo abrir un nuevo frente de tensión con México, sobre todo porque el gobierno mexicano ya había expresado su disposición a recibir de manera directa a sus nacionales.
Trump ganó la reelección en 2024 con la promesa de endurecer las medidas contra los cruces fronterizos y realizar deportaciones masivas de personas consideradas residentes ilegales en Estados Unidos. Bajo esa línea, muchas expulsiones ocurrieron mediante acuerdos con terceros países distintos al de origen de los migrantes.
Honduras negó información, pero un mexicano dijo que fue llevado en avión
La cancillería de Honduras aseguró que no tenía información sobre estos traslados. Su Centro de Retorno a Migrantes también afirmó que no había recibido a ciudadanos mexicanos deportados.
Pese a ello, Arturo Trejo, un mexicano de 56 años originario de Hidalgo, afirmó que estuvo entre las decenas de personas trasladadas en avión a Honduras antes de ser devueltas a México. Su testimonio apuntó a que los deportados no recibieron explicaciones sobre el destino del vuelo.
Trejo relató: “No nos dijeron nada, solo que subiéramos al avión”. Ese señalamiento coincidió con la denuncia de que las personas habrían sido movilizadas sin información suficiente sobre el procedimiento.
Savi Arvey, integrante de la ONG Human Rights First, advirtió que este tipo de operaciones añadía confusión y presión a una experiencia ya de por sí traumática. En sus palabras: “Ser deportado ya es una experiencia muy traumática. Enterarse de que te van a deportar a otro país y luego te van a llevar de vuelta a México en autobús, es como crear una especie de caos sobre el terreno para estas personas también”.
El caso de los mexicanos enviados a Centroamérica se insertó en una política más amplia de Washington para negociar recepciones de deportados con otros gobiernos. Varios líderes, en especial de pequeños estados insulares del Caribe, dijeron haber recibido presiones de Estados Unidos para aceptar acuerdos impopulares de recepción de extranjeros deportados, mientras que El Salvador y Panamá afirmaron haber recibido pagos estadounidenses.
- Rosa Icela Rodríguez pidió a Estados Unidos no deportar a mexicanos a terceros países y exigió respetar el acuerdo de recepción directa en México.
- Guatemala informó que recibió a 2,284 mexicanos deportados en 2026 y que los devolvió a su país en menos de 24 horas.
- Honduras negó información sobre esos traslados, pero un mexicano aseguró que fue llevado en avión a ese país antes de regresar a México.

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