De acuerdo con una nueva investigación que analizó datos de más de 50 mil personas de 15 países, el tabaquismo conduce a que las personas se aíslen y padezcan por la falta de compañía
Actualmente, en las fiestas y reuniones no es difícil que de pronto alguna persona mayor de 50 años diga: «¿Ya te diste cuenta de que nadie está fumando?», una frase que revela, por un lado, el éxito para la salud física que implica la disminución del tabaquismo, pero quizá también es un síntoma de un fenómeno recientemente descubierto: fumar puede conducir a la soledad.
«Aunque sabemos que fumar es perjudicial para la salud física, desconocemos sus efectos en nuestra salud social. Investigaciones previas sugerían que la soledad lleva al tabaquismo, pero apenas se ha estudiado si fumar conduce a la soledad«, señala Keir Philip, profesor clínico en el Instituto Nacional del Corazón y el Pulmón del Imperial College de Londres.
Philip presentó en el Congreso de la Sociedad Respiratoria Europea (ERS por su sigla en inglés), que se está llevando a cabo en Barcelona, España, un amplio estudio realizado en toda Europa, basado en la observación de que las personas con enfermedades relacionadas con el tabaco se aíslan socialmente y se sienten cada vez más solas.
«Nuestro primer estudio en Inglaterra sugería que los fumadores se sentían más solos que los no fumadores, pero cabía la posibilidad de que los resultados estuvieran influidos por la cultura y las normas sociales», señala Philip en un comunicado de la ERS.
«Queríamos investigar si esa misma relación entre tabaquismo y soledad se observaba también en otros países«, señala.
Fumadores activos, más solos que los no fumadores
El equipo de investigación de Philip analizó datos de más de 50 mil personas de 15 países que participaban en la Encuesta sobre Salud, Envejecimiento y Jubilación en Europa (SHARE) y midieron el grado de soledad de los participantes mediante la escala desarrollada en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA).
Con base en las puntuaciones, basadas en la frecuencia con la que una persona siente falta de compañía, se siente excluida o se siente aislada de los demás, la investigación comparó a los fumadores activos con los no fumadores y volvieron a aplicarles el mismo cuestionario dos años después.
La edad media de los participantes en el estudio era de 67 años; el 22% fumaba al inicio de la investigación y el 48.5 % padecía más de dos enfermedades crónicas.
El estudio descubrió que los fumadores activos se sentían más solos que los no fumadores, incluso tras tener en cuenta otros factores que podían influir en los resultados, como la edad o el sexo.
Asimismo, los fumadores experimentaron un mayor aumento de la soledad con el paso del tiempo, y solo se observaron ligeras variaciones entre las distintas regiones europeas.
Philip explica que «el tabaquismo se asocia a un aumento de la soledad en las personas mayores, lo que sugiere que fumar podría perjudicar la salud psicosocial además de tener efectos físicos».
Cómo se afecta la salud social
El investigador considera que un mecanismo probable por el cual el tabaquismo conduce a una mayor soledad es que las enfermedades progresivas derivadas del consumo de tabaco limitan la movilidad, dificultando que las personas accedan a actividades sociales y participen en ellas.
«Otro mecanismo posible —añade— tiene que ver con las normas sociales en torno al hecho de fumar en presencia de otras personas. Las prohibiciones de fumar en lugares públicos y los entornos domésticos libres de humo pueden hacer que dichos lugares resulten menos atractivos para los fumadores, lo que podría limitar las oportunidades de interacción social«.
Philip opina que es importante dar a conocer que fumar conlleva un mayor aislamiento social y soledad. «Será clave difundir este mensaje por diversas vías, desde los bares hasta las políticas públicas; es necesario dejar claros los efectos psicosociales del tabaquismo», agrega.
La soledad se reconoce actualmente como uno de los principales desafíos de salud pública de nuestro tiempo, señala Des Cox, miembro del Consejo de Defensa de la ERS y profesor clínico en el University College de Dublín.
Cox, quien no participó en la investigación, agrega que étsa «identifica el tabaquismo como un factor de riesgo importante para la soledad, y se trata de un factor para el cual existen tratamientos eficaces.
«Debemos hacer todo lo posible para ayudar a los fumadores a dejar el hábito y garantizar que los jóvenes no desarrollen adicción a la nicotina», concluye.

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