Esta práctica libera el estrés, brinda conexión social y puede ser una buena vía de escape frente a las presiones de la vida cotidiana; objetivamente, se ha visto que ayuda a la liberación de oxitocina y endorfinas (también en hombres)
La practica de salir de fiesta y bailar toda la noche hasta el amanecer, o poco antes, parece ser exclusiva para las personas jóvenes y no tanto para las mujeres que se encuentran en la llamada «edad sandwich», en la que suelen preocupadas y ocupadas tanto con adolescentes como con ancianos.
Sin embargo, se ha comprobado que bailar toda la noche desempeña «un papel fundamental en la salud física y mental de las mujeres, brindándoles conexión social, un medio de autoexpresión y una vía de escape frente a las presiones de la vida cotidiana«.
La cita textual viene de un estudio publicado en abril de 2025 en la revista Psychology of Music y se refiere concretamente a las mujeres de entre 40 y 65 años que van a raves en clubes nocturnos a bailar música electrónica, usualmente conocida simplemente como «dance«.
De hecho, la investigadora líder del estudio Alinka Greasley, de la Universidad de Leeds, es DJ y lleva ella misma yendo a raves desde hace 26 años, según contó recientemente la reportera Amy Fleming en un artículo en el periódico The Guardian que ha regresado el interés público en la investigación de Greasley y sus colegas.
Podría pensarse que este estudio, hecho por medio de entrevistas a mujeres que van a raves está sesgado; sin embargo, casi al mismo tiempo, pero con algo menos de éxito entre el público, apareció otra investigación con información más objetiva sobre el tema y que se basaba en una multitud de estudios previos.
No sólo los raves
En mayo de 2025 la revista Psychology of Sport & Exercise publicó una investigación sobre la relación entre la danza y la regulación del estrés, empleando enfoques multidisciplinarios que abarcan la psicología, la neurobiología y las perspectivas socioculturales, y que no se limita a la música dance y a los raves.
«Bailar no sólo nos levanta el ánimo, sino que también desempeña un papel importante en la gestión eficaz del estrés, el fortalecimiento de la resiliencia y la mejora del bienestar general«, señala un comunicado de prensa sobre esta investigación hecha por un equipo internacional de las universidades de Surrey, Radboud, Roehampton y del Sur de Dinamarca.
La investigación, llevada con datos de una amplia variedad de estudios que analizaban los efectos de la danza sobre el estrés, encontró que bailar «también estimula la liberación de hormonas como la oxitocina y las endorfinas, asociadas a sensaciones de felicidad y conexión».
Esto puede explicar que «las intervenciones basadas en la danza (hechas en los distintos estudios) redujeron la ansiedad situacional, el nerviosismo, la inquietud y la preocupación, así como los niveles de cortisol salival, la frecuencia cardíaca y la presión arterial».
Epílogo de animarse a bailar
Un informe citado por Greasley y sus colegas señala que, al menos en Gran Bretaña, la música dance «es un género que trasciende la edad, en el que las generaciones jóvenes y mayores encuentran puntos en común».
También indica que aunque los jóvenes asisten con mayor frecuencia (el 43 % de las personas de entre 16 y 34 años lo hace semanalmente), el 41% de los mayores de 45 años acude a discotecas al menos una vez al mes».
Para ese porcentaje de personas en Reino Unido, o para quienes bailan con frecuencia en sus propios países y comunidades «al son» de los géneros musicales que les gusten o les sean tradicionales, estos resultados pueden parecerles intrascendentes: si se la pasan bien bailando, qué más da lo que diga la ciencia.
Sin embargo, pueden ser útiles, ojalá, para personas (mujeres u hombres) estresadas que hasta ahora no se han animado a soltarse en una fiesta y bailar toda la noche

Más historias
ESTAFA DE WHATSAPP CON FOTOS DE UNA SOLA VEZ: COMO FUNCIONA
QUE HAY DETRAS DEL REGRESO DE UN EX A TU VIDA
ALARGA LA VIDA DE TU PERRO CON HABITOS Y REVISIONES OPORTUNAS