La nariz tapada, los estornudos y los ojos llorosos pueden hacerse más frecuentes con la llegada del otoño, cuando los cambios en la vegetación favorecen las alergias, informó el doctor Enrique Alonso Medina, coordinador de Epidemiología del Distrito 2 Juárez.
La rinitis alérgica es el padecimiento de este tipo que más se presenta durante la temporada, explicó en atención a medios.
El médico señaló que la exposición a sustancias que provocan estas molestias no ocurre únicamente en el exterior.
Al bajar la temperatura, las personas pasan más tiempo dentro de sus viviendas y disminuyen la ventilación, condiciones que pueden aumentar el contacto con irritantes presentes en el hogar.
“Disminuimos la ventilación que existe en las áreas dentro de nuestra casa y eso también puede predisponer a que estemos en contacto con múltiples sustancias que nos puedan provocar algún grado de irritación”, expresó el epidemiólogo.
Añadió que algunas plantas liberan durante esta época una mayor cantidad de sustancias capaces de desencadenar alergias.
En los niños que ya tienen asma, esta exposición puede intensificar los síntomas de la enfermedad, advirtió el especialista.
Explicó que las condiciones del clima, los cambios en la vegetación y una mayor permanencia dentro de casa pueden hacer que las molestias sean más notorias o se compliquen.
Entre los adultos jóvenes, además de la rinitis, son frecuentes el lagrimeo y la irritación de ojos asociados con la conjuntivitis alérgica, indicó el experto.
Además, precisó que las sustancias que afectan las vías respiratorias también pueden provocar estas molestias oculares, por lo que sus efectos no se limitan a la nariz.
En adultos y personas mayores se suma la rinitis no alérgica, relacionada con cambios bruscos de temperatura, exposición a ciertas sustancias o consumo de algunos medicamentos, explicó el coordinador.
Añadió que quienes tienen antecedentes de asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica, conocida como EPOC, pueden experimentar un aumento de sus síntomas.
“La rinitis alérgica es la más frecuente o la que más se presenta con estos cambios tanto de vegetación como de temperatura”, puntualizó Medina.
Señaló que este padecimiento afecta a distintos grupos de edad, aunque las manifestaciones y las complicaciones pueden variar según los antecedentes de salud de cada persona.
A las alergias se suma una mayor presencia de infecciones respiratorias, principalmente de origen viral, expuso el médico, quien mencionó padecimientos como faringitis, amigdalitis, influenza y Covid-19.
Por ello, destacó la necesidad de distinguir las molestias de un proceso alérgico de aquellas que pueden corresponder a una infección.
Mientras las alergias suelen provocar escurrimiento nasal, estornudos e irritación de ojos, las infecciones pueden acompañarse de fiebre, malestar general y dolor muscular, conocido como “cuerpo cortado”, detalló el epidemiólogo.
Aclaró que la fiebre no aparece en todos los casos y que la tos y el dolor de garganta son menos frecuentes en los procesos alérgicos.La falta de aire o la dificultad para respirar requieren atención médica, enfatizó Medina.
“Es motivo suficiente para acudir con una valoración con un profesional de la salud”, expresó, al explicar que estas manifestaciones deben ser revisadas para determinar su causa y el tratamiento que necesita el paciente.
“Las infecciones de origen viral no requieren antibióticos”, subrayó el especialista, quien recordó que estos medicamentos se utilizan contra infecciones bacterianas.
Advirtió que tomarlos sin indicación no resuelve un padecimiento viral y puede representar más riesgos que beneficios para quien los consume.
El coordinador también pidió evitar el uso sin valoración de medicamentos inmunosupresores, que disminuyen la respuesta de las defensas del organismo.
Explicó que deben reservarse para condiciones que los requieran, después de una revisión que permita establecer si su uso es necesario.
Ante la llegada del otoño y, posteriormente, del invierno, Medina llamó a reconocer los síntomas y buscar valoración cuando las molestias lo requieran, especialmente entre quienes ya padecen enfermedades respiratorias.
Su recomendación para afrontar esta temporada fue evitar que la elección del tratamiento quede en manos del propio paciente: “Y lo más importante, no automedicarse”.

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