julio 16, 2026

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‘ES ERRONEO Y PERJUDICIAL CREER QUE LA PROCRASTINACION ES SOLO UN PROBLEMA DE MOTIVACION’…

De acuerdo con Itamar Shatz existen nueve formas distintas de no hacer lo que debemos, cada una con su propio origen y su estrategia para combatirla

Ya sea posponer la declaración de impuestos, entregar una tarea o trabajo a última hora o retrasar la respuesta un correo electrónico importante, prácticamente todas las personas procrastinamos (a pesar de los daños que esto nos causa), pero aparentemente lo hacemos de formas distintas, en concreto: de nueve formas distintas.

Estas formas de procrastinación se suman al hecho de que esta «actividad» —que consiste en posponer lo que tenemos que hacer— va en aumento, en parte debido a las distracciones digitales y a las características del trabajo moderno, advierte Itamar Shatz, investigador de la Universidad de Cambridge.

De acuerdo con Shatz, los nueve tipos de procrastinadores que existen son: preocupado, pesimista, perfeccionista, soñador, inconstante, rebelde, buscador de emociones, hedonista y agotado (o burned out, que es una forma de agotamiento que no se elimina con descansar un rato o irse de vacaciones).

Shatz argumenta que cada una de estas formas de procastinar tiene un origen distinto, y descubrir qué tipo de procrastinador somos es crucial para superar un problema que perjudica nuestras finanzas, salud y relaciones, señala un comunicado de la Universidad de Cambridge.

Por ejemplo, los procrastinadores rebeldes sienten que no tienen suficiente control sobre lo que sucede en su vida —señala el investigador— por lo que procrastinan para afirmar su autonomía y vengarse de las figuras de autoridad que les generan resentimiento.

Shatz aconseja a los procrastinadores rebeldes que encuentren sus propias razones para actuar y se centren en sus propios estándares (en lugar de en las metas perfeccionistas impuestas por otros), priorizando su bienestar y modificando su entorno para que las figuras de autoridad se sientan menos presentes.

Por su parte, los procrastinadores erráticos cambian constantemente de enfoque, alternando entre lo que les llama la atención en un momento y lo que les interesa al siguiente.

En estos casos la recomendación de Shatz es que añadan estructura y concreción a sus planes estableciendo metas específicas y detallando los pasos necesarios para alcanzarlas. También deberían adaptar su entorno para reducir las tentaciones y distracciones, aprovechar sus ritmos de productividad y buscar el apoyo de un compañero que les ayude a rendir cuentas.

Un problema antiguo con tecnología revolucionaria

“La procrastinación no es sólo una cuestión de motivación o mala gestión del tiempo”, afirma Shatz en el comunicado. “Estas son ideas erróneas muy perjudiciales«.

La procrastinación gira en torno a la lucha interna entre los elementos útiles de nuestro impulso a actuar y los elementos perjudiciales de nuestro impulso a postergar”.

Con base en las conclusiones de cientos de estudios en psicología, economía conductual, neurociencia y campos afines que revisó, Shatz subraya que quienes procrastinamos podemos encarnar a más de un tipo de procrastinador a la vez.

“La procrastinación es un problema humano ancestral, pero el creciente bombardeo de distracciones digitales en nuestras vidas podría estar agravándolo”, señala Shatz. “Puede resultar difícil desvincularnos de las diversas aplicaciones, plataformas y juegos que ofrecen un torrente interminable de contenido optimizado para captar nuestra atención”.

Shatz argumenta que el trabajo moderno también fomenta la procrastinación, en parte porque muchas tareas son «difíciles de abordar a nivel psicológico básico».

«Hace mucho tiempo —dice—, la gente principalmente necesitaba hacer cosas con consecuencias bastante claras e inmediatas, como cazar (o morir de hambre). Era poco probable que la gente procrastinara en esas tareas porque el impulso de no morir de hambre es poderoso de una manera visceral».

En cambio, «hoy en día, regularmente tenemos que hacer cosas vagas con consecuencias futuras amorfas, como enviar por correo electrónico las declaraciones de impuestos a nuestro contador».

Para superar la procrastinación

En términos generales, las herramientas de Shatz para vencer la procrastinación incluyen reconocer la tendencia a dramatizar, planificar cómo afrontar los posibles obstáculos, eliminar las distracciones, crear resistencia a las tentaciones, diseñar un entorno que favorezca la productividad.

También sugiere dividir las tareas abrumadoras en pasos manejables, empezar con logros sencillos, rechazar el perfeccionismo y conformarse con lo suficientemente bueno, y aprovechar los ritmos de productividad.

Shatz aconseja a los procrastinadores perfeccionistas que eviten la mentalidad de todo o nada y que recuerden que «el progreso imperfecto sigue siendo progreso, y es mucho mejor que quedarse estancado esperando la perfección».

Los perfeccionistas también deberían dejar de lado las expectativas poco realistas de los demás al definir sus objetivos y evitar compararse con otros de forma que les genere miedo a la imperfección. 

Hay consejos específicos para personas con el llamado trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Shatz hace hincapié en que estas personas podrían necesitar trabajar en un lugar con mucho ruido ambiental que las personas sin TDAH podrían encontrar molesto. También les sugiere evitar ciertas distracciones, como los videojuegos. 

«Resolver la procrastinación no se trata de exprimir al máximo cada minuto de productividad —subraya Shatz—. Se trata de ayudarte a hacer lo que quieres, cuando quieres, sin culpa ni estrés. La clave está en que puedas elegir cómo empleas tu tiempo, en lugar de que la procrastinación te arrebate esa libertad».

Shatz publicará estas ideas próximamente «Solving Procrastination: The Science of Why We Put Things Off and How to (Finally!) Stop» —Resolviendo la procrastinación: La ciencia de por qué posponemos las cosas y cómo (¡por fin!) dejar de hacerlo—. El libro también ofrece orientación para ayudar a amigos, seres queridos, colegas y empleados a dejar de procrastinar.