El Día Mundial del Emoji se celebra cada 17 de julio, una fecha que nació de un detalle que millones de personas tienen frente a sus ojos: el número que aparece en el emoji del calendario de Apple. Este viernes, los pequeños símbolos que acompañan mensajes, publicaciones y campañas digitales tendrán su propia celebración internacional.
La elección del 17 de julio no es casualidad. Ese mismo día de 2002, Apple presentó iCal durante la Macworld Expo de Nueva York, una aplicación que permitía organizar y compartir calendarios por internet. La compañía colocó posteriormente esa fecha en sus iconos de calendario y, años después, también apareció en el emoji 📅ida en internet que fue adoptada por usuarios, marcas y compañías tecnológicas de distinto.
El fundador de Emojipedia, Jeremy Burge, aprovechó esa coincidencia para impulsar en 2014 el Día Mundial del Emoji. No se trata de una conmemoración oficial establecida por un organismo internacional, sino de una celebración surgs países.
La historia de los emojis comenzó mucho antes de que se popularizaran los teléfonos inteligentes. En 1999, la empresa japonesa NTT DOCOMO lanzó un conjunto de 176 símbolos diseñados por Shigetaka Kurita para utilizarse en celulares y localizadores. Cada imagen fue creada sobre una cuadrícula de apenas 12 por 12 píxeles para facilitar la comunicación visual en mensajes cortos.
La palabra “emoji” tampoco proviene del término inglés “emotion”. Su origen está en las palabras japonesas e, que significa imagen, y moji, que significa carácter. Los primeros diseños representaban expresiones, clima, transporte, comida, signos y actividades cotidianas que podían comunicarse sin ocupar demasiado espacio en las pantallas básicas de aquella época.
Su expansión mundial llegó cuando los sistemas operativos comenzaron a incluirlos y Unicode permitió que los mismos caracteres fueran reconocidos entre dispositivos y plataformas diferentes. Aunque el diseño puede cambiar ligeramente entre Apple, Google, Samsung o Microsoft, la estandarización facilita que una cara sonriente, un corazón o una señal mantengan una intención similar al enviarse de un teléfono a otro.
Hoy los emojis funcionan como sustitutos parciales de gestos, expresiones faciales y tonos de voz que se pierden al escribir. Una misma frase puede parecer seria, irónica, cariñosa o molesta dependiendo del símbolo que la acompañe. Investigaciones sobre comunicación digital indican que estos recursos influyen en la interpretación emocional de los mensajes y pueden hacer que quien escribe sea percibido como más atento o cercano.
Su impacto también llegó al marketing digital. Las marcas los utilizan para llamar la atención, resumir ideas, humanizar sus mensajes y conectar con públicos acostumbrados a comunicarse rápidamente en redes sociales. Sin embargo, su significado puede variar según la edad, el país y el contexto, por lo que un símbolo utilizado como broma por una generación puede resultar confuso o tener otra interpretación para alguien más.
Lo que comenzó como un conjunto de dibujos diminutos para celulares japoneses terminó convertido en uno de los lenguajes visuales más reconocibles del siglo XXI. Este 17 de julio, basta observar el emoji del calendario para recordar que detrás de esa pequeña imagen existe una historia de más de dos décadas que transformó la manera de expresar humor, afecto, sorpresa y hasta desacuerdo en una pantalla.

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