julio 21, 2026

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MORENA LA MAYOR CRISIS A 14 AÑOS DE SU FUNDACION

La amalgama de este movimiento fue Andrés Manuel López Obrador, quien desde el inicio se convirtió en eje, dirigente, líder y dueño de Morena con las banderas de luchar contra la corrupción y la impunidad. Tiempo después, ya como presidente, se pronunció contra el narcotráfico con una estrategia que a la postre resultó contraproducente: abrazos, no balazos

El 9 de julio de 2014 el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó de manera unánime el registro de Morena como partido político nacional. Entonces todo fue unidad y algarabía entre los seguidores de Andrés Manuel López Obrador, quien presagiaba el triunfo y el inicio de una nueva época histórica.

Tras una etapa de grandes triunfos que la posicionaron como la primera fuerza política nacional y repetir en la presidencia de la República en las ultimas dos elecciones, hoy Morena sufre su peor crisis, una crisis que preludia división, fracturas y derrotas al repetir los mismos errores del PRI y PAN: corrupción y vínculos con el narcotráfico de sus principales dirigentes.

Distanciado con los dirigentes del PRD, a quienes acusó de ser cómplices del PRI, el 2 de octubre de 2011 López Obrador impulsó la creación de Morena como movimiento político y social, también como parte de su campaña presidencial en las elecciones federales de 2012.

El 20 de noviembre de dicho año pasó a constituirse como asociación civil y dos años después, el 9 de julio del 2014, tuvo el registro como partido político, que de manera vertiginosa creció bajo el amparo del enojo social contra el PRI y el PAN, que estaban empantanados en casos de corrupción y vínculos con el crimen organizado de varios de sus militantes y dirigentes.

Morena en 2022: Democracia o hegemonía al viejo estilo

La amalgama de este movimiento fue Andrés Manuel López Obrador, quien desde el inicio se convirtió en eje, dirigente, líder y dueño de Morena con las banderas de luchar contra la corrupción y la impunidad. Tiempo después, ya como presidente, se pronunció contra el narcotráfico con una estrategia que a la postre resultó contraproducente: abrazos, no balazos.

Rocha Moya. Polémica. — Foto: Montserrat López.

Al dejar López Obrador la presidencia, Morena repitió los viejos vicios del PRD: la pelea por el poder entre grupos, tribus y personajes quienes ante la ausencia de López Obrador se dividieron en dos grupos: los puros y los arribistas.

Estos arrebatos por las mayores tajadas tras el triunfo presidencial de 2018 generaron fracturas importantes que hasta ahora no sólo se mantienen, sino que se profundizan principalmente en víspera de la elección intermedia del 2027.

A la vez, en este sexenio Morena comenzó a padecer y enfrentar las acusaciones de corrupción en la cesión de contratos multimillonarios en la mayor parte de las áreas de gobierno otorgados a amigos y familiares.

Y lo más grave: denuncias de colusión con el narcotráfico de miembros importantes del movimiento, así como el uso de dinero del crimen organizado en campañas electorales.

Combinadas las reyertas internas, la falta de cohesión tras la ausencia de López Obrador y las acusaciones provenientes de Washington de que el narcotráfico se apoderó del gobierno, tiene a Morena sumida en una severa crisis, la crisis más profunda del movimiento en sus 14 años de vida.

El gobierno y la dirigencia morenista han dado respuestas poco convincentes para detener el alud de acusaciones de corrupción y vínculos con el crimen organizado.

Las respuestas oficiales se han quedado en declaraciones sin que se tomen acciones concretas y eso ha generado una percepción social de complicidad y de que se protege a quienes han sido acusados como el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya; la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar; el secretario de Educación, Mario Delgado; el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, y los senadores Enrique Inzunza y Adán Augusto López.

Este impacto y percepción que ahora sufre Morena la padecieron en su momento el PRI y el PAN, que tampoco dieron paso a acciones concretas y que los llevó a la derrota en las elecciones de 2012 y 2018. Los presidentes panistas Vicente Fox y Felipe Calderón y su partido el PAN quedaron manchados por los casos de corrupción y colusión con el crimen organizado, lo mismo ocurrió con Enrique Peña Nieto.

La carrera vertiginosa de Morena que en 14 años llegó a lo más alto de la política nacional con una hegemonía en los poderes Legislativo, Judicial y Ejecutivo está en riesgo.

La inversión política valuada en billones de pesos en los programas sociales le alcanzarán para lograr un relativo triunfo en la elección de 2027, pero ya no la tiene segura para la elección presidencial de 2030.