julio 22, 2026

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UNO DE CADA 11 ESTUDIANTES EN MEXICO USA IA PARA APOYO EMOCIONAL

Investigaciones afirman que 33% de jóvenes de la generación Z han tenido una relación romántica con algún tipo de agente de Inteligencia Artificial

(apro).- En México, uno de cada 11 estudiantes usa plataformas de Inteligencia Artificial, como Chat GPT, para buscar apoyo emocional o sustituto de compañía afectiva, alertó Cimenna Chao Rebolledo, doctora en Psicología Educativa y del Desarrollo por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y advirtió de las posibles consecuencias. 

Según dijo, investigaciones internacionales afirman que 33% de jóvenes de la generación Z han tenido una relación romántica con algún tipo de agente de Inteligencia Artificial. 

Con base en información de la Secretaría de Educación Pública y del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), dijo que, en nuestro país ocho de cada 10 estudiantes usan la Inteligencia Artificial Generativa, para comunicarse entre ellos y acceder a redes sociales para tener convivencia en tiempo real o a destiempo. 

Además, los adolescentes menores de 16 años están conectados a internet, en promedio, 7.32 horas al día; es decir, un tercio del tiempo de vigilia.

La especialista de la Universidad Iberoamericana (UIA) expuso estos datos como parte del inicio del debate nacional sobre el uso de plataformas digitales, Inteligencia Artificial y redes sociales en niñas, niños y adolescentes en México que anunció ayer la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en su conferencia matutina, con miras a que se construya una iniciativa de regulación para enviarla al Congreso de la Unión en el próximo periodo ordinario de sesiones.

Los riesgos reales  

Asesora del Consejo Nacional para el Fomento Educativo (Conafe), la UNESCO y la Unicef, Cimenna Chao Rebolledo expuso los riesgos que se pueden presentar con los adolescentes ante dicha exposición a las plataformas de digitales.

Comentó que esa tecnología se ha convertido en “una suerte de hábitat o de territorio, donde las personas empiezan a moldear su identidad, sus vínculos, su estado de ánimo, e incluso empiezan a generar apegos socio-afectivos”.

La investigadora citó un artículo de la revista Pediatrics que alerta que estos adolescentes son más propensos a tener disrupciones en sus ciclos de sueño, obesidad y trastornos en su salud mental. 

Agregó que los más propensos al riesgo son los que sustituyen las experiencias en el espacio físico, donde hay menos juego libre, carencia de vínculos y figuras de cuidado y donde tienen menos oportunidad de desarrollar agencia y autonomía.

Esas personas son las más propensas a buscar este esparcimiento en el ambiente virtual, lo cual termina poniendo en mayor riesgo el desarrollo de sus capacidades cognitivas y emocionales. Lo mismo quienes tienen vulnerabilidad previa emocional, pues tienden a una mayor dependencia o una mayor búsqueda de estas tecnologías como apoyo emocional.

Un dato que alerta el riesgo: 23% de la población escolar ha reportado, al menos, una situación de ciberacoso o de acoso o violencia en línea al utilizar este tipo de plataformas. 

El riesgo, en la búsqueda de lazos afectivos, consulta o asesoramiento, psicoterapéutico con agentes de Inteligencia Artificial, “es que vayamos generando una dependencia a esta tecnología, utilizándola como fuente de verdad cuando, en realidad, no es ajena ni a la violencia ni a la desinformación”. 

Recomendaciones de regulación 

Con base en esta información, Chao Rebolledo emitió algunas recomendaciones para la toma de acciones estratégicas sobre el tema: 

  • La prevención no consiste únicamente en limitar el uso de la tecnología, pues “no siempre es la causa directa, pero sí es una variable que correlaciona significativamente con este tipo de padecimientos”. 

  • La estrategia tiene que surgir desde un enfoque multisectorial, con un enfoque educativo y atender el factor socioemocional y sociocrítico. 

  • Promover en las escuelas espacios para la convivencia no académica. Regresar a los espacios que favorecen el juego libre, la interacción, el desarrollo de habilidades emocionales, cognitivas y su regulación emocional. 

  • Atender la situación en la comunidad y la familia, desde casa. Fortalecer una cultura de acompañamiento y de conexión, de diálogo abierto. Así como cultivar la “higiene digital”: poner horarios, acordar sobre el uso del tipo de información y el tiempo que ésta se consume. 

  • En el sector tecnológico: diseñar bajo un principio de ética del cuidado, protecciones para menores que contrarresten los mecanismos algorítmicos que pueden llevar a la adicción o a la generación irresponsable de información no veraz. 

  • Desde la academia: Generar conocimiento sólido desde la investigación científica para tomar decisiones informadas, con evidencia.