Cada 14 de agosto se conmemora el Día Mundial del Lagarto, una efeméride adoptada por zoológicos, educadores, conservacionistas y aficionados para destacar la enorme diversidad de estos reptiles. Existen miles de especies repartidas por todo el planeta, excepto la Antártida.
Los lagartos llevan más de 200 millones de años en la Tierra y se han adaptado a desiertos, selvas, montañas, costas e incluso zonas urbanas. El término abarca desde diminutos geckos hasta gigantes como el dragón de Komodo.
Algunos pueden desprenderse de la cola para salvar la vida
Cuando un depredador los atrapa, algunas especies pueden desprender voluntariamente una parte de su cola y escapar mientras el atacante se distrae con el fragmento que continúa moviéndose.
El mecanismo se conoce como autotomía y está facilitado por zonas especiales de fractura dentro de la cola. Después, muchas especies pueden regenerarla, aunque la nueva no es una copia perfecta: en lugar de vértebras originales, puede desarrollar una estructura interna formada principalmente por cartílago.
Perder la cola tampoco sale gratis. Puede significar gastar energía para regenerarla y perder temporalmente reservas de grasa, capacidad de defensa o ventajas para encontrar pareja.
Los geckos prácticamente desafían la gravedad
Los geckos pueden correr por paredes y techos sin utilizar pegamento ni ventosas. Sus dedos poseen estructuras microscópicas que generan fuerzas de atracción con las superficies y les permiten adherirse mientras se desplazan.
Esa habilidad ha llamado tanto la atención que científicos e ingenieros han estudiado sus patas para desarrollar adhesivos, robots y materiales capaces de pegarse sin sustancias químicas tradicionales.
Los geckos también tienen otro truco: al igual que otros lagartos, algunas especies pueden soltar la cola cuando un depredador intenta capturarlos.
Los camaleones no cambian de color únicamente para esconderse
Uno de los grandes mitos afirma que los camaleones cambian de color para copiar exactamente cualquier superficie sobre la que se colocan.
El camuflaje sí forma parte de su estrategia, pero los cambios de color también funcionan como una forma de comunicación. Pueden modificarse según la temperatura, el estrés, el estado reproductivo o durante encuentros con otros camaleones.
Además, sus ojos pueden moverse con bastante independencia, permitiéndoles observar diferentes partes del entorno antes de concentrarse sobre una presa. Cuando encuentran un insecto, utilizan una lengua extremadamente rápida para capturarlo a distancia.
Hay lagartos capaces de correr sobre el agua
El basilisco tiene un talento que le valió el apodo de “lagarto Jesucristo”: puede desplazarse durante varios metros sobre la superficie del agua.
No camina tranquilamente sobre ella. Corre a gran velocidad mientras golpea la superficie con sus patas traseras, creando bolsas de aire y suficiente fuerza para evitar hundirse inmediatamente. Cuando pierde velocidad, simplemente comienza a nadar.
Esta capacidad resulta especialmente útil para escapar de depredadores y convierte a estos reptiles de Centroamérica en uno de los ejemplos más espectaculares de adaptación.
No todos los lagartos tienen patas
La imagen clásica tiene cuatro extremidades, cola larga y cuerpo escamoso, pero algunas especies evolucionaron hasta perder parcial o completamente sus patas.
Eso puede hacer que parezcan serpientes, aunque siguen perteneciendo a linajes de lagartos. Existen características anatómicas que permiten diferenciarlos, como la presencia de párpados móviles o aberturas externas del oído en varias especies.
Lagartos y serpientes pertenecen al grupo de los escamosos y están evolutivamente muy relacionados. La frontera entre aquello que visualmente llamamos lagarto y serpiente resulta bastante más interesante de lo que parece.
Algunos tienen veneno
Aunque la enorme mayoría de los lagartos no representa un peligro importante para las personas, existen especies venenosas.
Entre las más conocidas están el monstruo de Gila y los lagartos enchaquirados del género Heloderma, presentes en México y otras regiones de América. Su veneno es utilizado principalmente durante la mordida y forma parte de una estrategia defensiva y alimentaria muy distinta a la de las serpientes.
Curiosamente, estudiar una sustancia encontrada en el veneno del monstruo de Gila ayudó al desarrollo de medicamentos relacionados con el control de la glucosa y, posteriormente, abrió camino a una familia de tratamientos vinculados con los receptores GLP-1.
Para muchos, tomar el sol es prácticamente una necesidad
Ver a una lagartija inmóvil sobre una piedra durante una mañana soleada no significa que esté perdiendo el tiempo.
Los lagartos son ectotermos: dependen en gran medida del ambiente para regular su temperatura corporal. Pueden colocarse bajo el sol para calentarse y después buscar sombra cuando necesitan enfriarse.
Esta estrategia explica por qué suelen aparecer sobre bardas, piedras y banquetas durante determinadas horas y desaparecer cuando las temperaturas se vuelven demasiado altas.
Son importantes aliados contra los insectos
Las pequeñas lagartijas que aparecen en patios y jardines pueden resultar mucho más útiles de lo que parecen.
Muchas especies se alimentan de mosquitos, moscas, grillos, arañas, cucarachas y otros pequeños animales, ayudando a controlar naturalmente algunas poblaciones de insectos.
También forman parte de la alimentación de aves, serpientes y mamíferos, por lo que ocupan diferentes niveles dentro de las cadenas alimentarias.
No necesitan ser mascotas para que podamos apreciarlos
Encontrar una lagartija en el jardín no significa que haya que capturarla. Muchas especies silvestres tienen necesidades específicas de temperatura, humedad, alimentación y luz que son difíciles de reproducir adecuadamente dentro de una casa.
Además, su presencia suele indicar que el lugar ofrece refugio y alimento suficiente. Si no representa ningún riesgo, dejarla continuar con su camino probablemente sea la mejor manera de celebrarla.
El Día Mundial del Lagarto sirve precisamente para mirar con otros ojos a animales que algunas personas consideran inquietantes. Detrás de las escamas existen corredores capaces de caminar sobre el agua, expertos en trepar paredes, maestros del camuflaje y reptiles capaces de sacrificar una parte de su cuerpo para sobrevivir.
Después de más de 200 millones de años sobre el planeta, los lagartos han demostrado que no necesitan rugir como un dinosaurio para resultar extraordinarios: basta observar durante unos minutos a esa pequeña lagartija tomando el sol sobre una pared para descubrir que estamos mirando a uno de los grandes sobrevivientes de la evolución.

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