El cansancio constante, los calambres nocturnos o el hormigueo en las extremidades pueden ser señales de que tu cuerpo necesita más magnesio. Este mineral participa en más de 300 reacciones del organismo, desde la contracción muscular hasta el ritmo cardíaco y la producción de energía.
Entre el 76 y el 79 por ciento de la población consume menos magnesio del recomendado, por lo que es probable que presentes deficiencia sin saberlo. Investigadores de la Universidad Estatal de Oregón analizaron cómo afecta su falta a distintos órganos y confirmaron que ningún sistema queda libre de consecuencias.
Señales físicas que delatan falta de magnesio
El cuerpo manifiesta la carencia de este mineral con síntomas que a menudo se atribuyen al estrés o al ritmo de vida. Entre los más comunes se encuentran:
- Calambres y espasmos musculares, sobre todo en las pantorrillas y durante la noche.
- Cansancio y debilidad que no se explican con el nivel de actividad diario.
- Dolores de cabeza o tensión en la mandíbula por irritación nerviosa y muscular.
- Hormigueo o entumecimiento en manos y pies.
- Palpitaciones o sensación de que el corazón «salta» un latido.
El impacto en el estado de ánimo
La falta de magnesio también influye en el bienestar emocional. El estrés reduce sus niveles y, a su vez, la deficiencia aumenta la sensibilidad al estrés, creando un círculo vicioso. Por eso, la irritabilidad, la ansiedad y los problemas para dormir son señales de alerta que pocos relacionan con la nutrición.
¿Cuánto magnesio necesitas?
La cantidad diaria recomendada varía según la edad y el sexo. Los hombres adultos requieren entre 400 y 420 miligramos al día, mientras que las mujeres necesitan entre 310 y 320 miligramos.
Cómo aumentar tus niveles sin pastillas
El magnesio está presente en alimentos accesibles como verduras de hoja verde (espinacas, acelgas), frutos secos (almendras, nueces), aguacate, legumbres y cereales integrales como la avena. Incluir al menos una porción diaria de estos alimentos, combinando fuentes, suele ser suficiente para cubrir la cuota sin necesidad de suplementos, salvo indicación médica.
Prestar atención a estas señales, sobre todo cuando se presentan varias al mismo tiempo, puede marcar la diferencia entre seguir arrastrando el cuerpo o darle lo que realmente necesita.

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