Considerado «el mayor colorista de todos los tiempos», el artista de la entonces Serenísima República de Venecia encabezó la revolución pictórica del siglo XVI y se puede decir que su influencia llegó hasta la época moderna
EFE.- El 27 de agosto de 1576, Tiziano Vecellio, el pintor más codiciado de la entonces Serenísima República de Venecia fallecía en su taller mientras una devastadora epidemia de peste asolaba la ciudad-estado. Así que este jueves, Italia conmemora los 450 años de la muerte de Tiziano, uno de los grandes maestros del Renacimiento.
Con motivo de la efeméride, su tierra natal, Pieve di Cadore (en la región de Véneto, al norte del país), ha rescatado su faceta como precursor del paisaje moderno mediante la muestra «Tiziano e il Paesaggio», abierta en esta localidad hasta el 18 de octubre con obras como «El bautismo de Cristo» o «San Juan Bautista».
Los actos por esta fecha conmemorativa se concentran en esta zona donde se han programado desde degustaciones gastronómicas, lecturas escénicas y un concierto de clausura de la jornada.
Su dilatada carrera, alentada por su longevidad (excepcional para la época), le permitió a Tiziano liderar la revolución pictórica del siglo XVI y el tránsito desde el esplendor del Renacimiento hasta las nuevas corrientes.
Pintor de reyes y papas hasta en modalidad «no presencial»
Tiziano, nacido en 1488, es considerado en la historiografía como «el mayor colorista de todos los tiempos», y realizó más de 200 cuadros de diferentes géneros, abarcando desde el retrato a la mitología y la figura femenina, hasta la pintura sacra.
El prestigio de Tiziano traspasó fronteras hasta convertirlo en el retratista predilecto de príncipes, papas y, muy especialmente, de la Casa de Austria en España, para la que inmortalizó a Carlos V (Carlos I de Castilla y de Aragón) y a su hijo Felipe II, contribuyendo a construir su iconografía de poder.
Su retrato «Carlos V a caballo en la batalla de Mühlberg» (1548), custodiado en el Museo del Prado de Madrid, fijó una nueva iconografía del soberano como héroe militar y símbolo de autoridad absoluta. En el mismo museo destacan también «Carlos V con un perro» (1533) y «Felipe II con armadura» (1551).
Incluso, en el caso de Felipe II, Tiziano actuó además como un «pintor de corte no presencial», pues se rehusó a abandonar Venecia y envió a España retratos, piezas religiosas y su célebre serie de «poesías», lienzos mitológicos inspirados en «Las metamorfosis» de Ovidio.
Legado y estilo tardío
Tiziano, en los últimos 25 años de su vida, desarrolló una técnica rupturista basada en pinceladas sueltas, empastes gruesos y contornos desdibujados que sus contemporáneos tildaron de «descuidados», pero que la historiografía bautizó más tarde como «impresionismo mágico».

Entre sus obras finales destacan la «Piedad», considerada su última pintura, conservada en las Gallerie dell’Accademia de Venecia, y el «Martirio de san Lorenzo».
Su arte influyó en coetáneos como Tintoretto, El Veronés (Paolo Veronese) y El Greco, así como en maestros del Barroco, como Peter Paul Rubens, Diego Velázquez o Anthony van Dyck, y se convirtió en el germen de corrientes modernas como el impresionismo y el expresionismo.
A pesar de las estrictas restricciones sanitarias que imponían fosas comunes para las víctimas de la peste en Venecia en 1576, el inmenso prestigio de Tiziano le valió un trato de excepción histórico: exequias en la basílica de San Marcos y sepultura en Santa María Gloriosa dei Frari, donde todavía descansa su monumental sepulcro.

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