La tensión dentro de Camp East Montana escaló durante los últimos días con dos incidentes protagonizados por migrantes detenidos en sus instalaciones, incluidos un enfrentamiento en el que varios empleados de seguridad resultaron lesionados y un disturbio en el que alrededor de 130 internos provocaron daños en las instalaciones.
Los hechos ocurrieron el 1 y el 7 de septiembre en el gigantesco centro de detención migratoria instalado en Fort Bliss, donde más de 2 mil personas permanecen bajo custodia de autoridades federales.
El domingo, la protesta comenzó alrededor de la 1 de la tarde. De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), unos 130 detenidos comenzaron a arrojar objetos, voltear muebles y desactivar cámaras de vigilancia.
La dependencia aseguró que los participantes provocaron “daños significativos” en las instalaciones y otras propiedades.
La protesta, según defensores de los derechos de los migrantes en El Paso, estuvo relacionada con las condiciones de detención y con el descontento de los internos por el tiempo que llevan bajo custodia. Los activistas señalaron que algunos de los migrantes exigían ser deportados de inmediato.
El episodio movilizó a personal de seguridad para contener la situación. Helicópteros del Departamento de Seguridad Pública de Texas (DPS) sobrevolaron el área mientras las autoridades intentaban recuperar el control del centro.
DHS informó posteriormente que todos los detenidos fueron contabilizados y que no se reportaron personas lesionadas durante el disturbio del domingo.
El segundo en unos días
El incidente del fin de semana se produjo apenas seis días después de otro episodio de violencia dentro de Camp East Montana.
Según DHS, el 1 de septiembre varios detenidos atacaron a empleados de seguridad. Los internos golpearon y patearon a trabajadores, y también les arrojaron tabletas electrónicas.
Los detenidos señalados como participantes fueron retirados inmediatamente del dormitorio, mientras que las operaciones normales del centro fueron restablecidas, indicó la dependencia.
“Varios elementos de seguridad sufrieron diversas lesiones como consecuencia de la agresión y recibieron atención médica de inmediato”, informó DHS.
La agencia no precisó cuántos trabajadores resultaron heridos ni proporcionó detalles sobre la gravedad de las lesiones.
Tampoco dio a conocer qué provocó el enfrentamiento ni explicó si el incidente estuvo relacionado con las condiciones de detención o con algún reclamo específico de los migrantes.
Una población que crece
Los incidentes ocurren mientras Camp East Montana adquiere un papel cada vez más importante dentro de la estrategia de detención y deportación del Gobierno federal.
Las escenas quedaron registradas parcialmente en videos que comenzaron a circular en redes sociales.
Defensores de los migrantes en El Paso confirmaron que se produjo una protesta dentro del centro.
La esposa de un migrante venezolano detenido en Camp East Montana también confirmó los hechos, pero pidió que su identidad permaneciera bajo reserva debido al temor de que su esposo pudiera sufrir represalias.
La mujer sostuvo que la protesta refleja el malestar existente entre algunos internos por las condiciones en las que permanecen detenidos.
DHS, sin embargo, centró su versión de los acontecimientos en los daños ocasionados a la propiedad y en las agresiones contra el personal de seguridad.
La dependencia condenó ambos incidentes y advirtió que no permitirá actos de violencia contra agentes de ICE ni contra otros elementos encargados de hacer cumplir la ley.
“Nuestros agentes cumplen las funciones que les ha encomendado el Congreso al servicio de la seguridad pública y el Estado de Derecho”, señaló DHS.
La agencia advirtió además que quienes agredan, obstruyan o ataquen violentamente a agentes del orden pueden ser arrestados y enfrentar cargos penales conforme a las leyes aplicables.
El complejo, localizado en terrenos de Fort Bliss, tiene capacidad para albergar hasta 5 mil personas y es considerado el centro de detención migratoria más grande de Estados Unidos.
Actualmente permanecen ahí más de 2 mil migrantes, una cifra que ha aumentado de manera considerable conforme el Gobierno federal ha intensificado sus operativos de aplicación de las leyes migratorias.
El centro se ha convertido en uno de los principales puntos de concentración de personas detenidas por las autoridades migratorias en la región fronteriza.
Anteriormente, el Centro de Procesamiento de Servicios de El Paso era utilizado para mantener bajo custodia a personas que enfrentaban procesos migratorios antes de su deportación.
Camp East Montana ha asumido ahora buena parte de esa función, convirtiéndose en un lugar donde los migrantes permanecen arrestados mientras avanzan sus procedimientos y, en algunos casos, esperan su salida del país.
DHS no explica el origen
A pesar de haber confirmado los dos incidentes, DHS no proporcionó información adicional sobre las circunstancias que llevaron a las protestas y enfrentamientos.
La agencia tampoco detalló la extensión de los daños ocasionados durante el disturbio del domingo ni el número exacto y la gravedad de las lesiones sufridas por los trabajadores durante el incidente del 1 de septiembre.
La versión oficial tampoco establece que los dos episodios estén directamente relacionados entre sí.
Mientras organizaciones defensoras de los migrantes describen los hechos como manifestaciones de inconformidad por las condiciones de detención y el tiempo que algunas personas llevan bajo custodia, el Gobierno federal ha puesto el énfasis en la violencia, los daños a la propiedad y la seguridad del personal.
Por ahora, las autoridades aseguran que Camp East Montana continúa operando con normalidad y que los más de 2 mil migrantes que permanecen en el centro están bajo custodia federal.

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