Jesús Soltero Lozoya, “El Gallito Madrugador”, convirtió a la XELO en una de las grandes voces de la radio fronteriza. Su programa llegó a los rincones más apartados y su historia quedó ligada para siempre a Ciudad Juárez, a Parral y a personajes inolvidables como Germán Valdés “Tin Tan” y Don Braulio.
DESDE JUÁREZ, UNA VOZ QUE LLEGABA LEJOS
Desde Canadá hasta Sudamérica se escuchaba, desde Ciudad Juárez, la voz de Jesús Soltero Lozoya, conduciendo su programa “El Gallito Madrugador” a través de la estación XELO, con 150 mil watts de potencia en canal libre internacional.
Por la onda corta, la XELO, condecorada como “La Reina del Aire”, llegaba a lugares inimaginables del planeta. La correspondencia que recibía Soltero llegó a medirse por costales.
Fueron cuatro décadas en las que aquella voz ronca, potente y clara de Soltero Lozoya, “El Gallito Madrugador”, acompañó a miles de radioescuchas.
Fueron muchos los personajes por los que Don Jesús Soltero Lozoya manifestaba un bonito reconocimiento. Pero entre ellos destacaban dos figuras que, sin haber nacido en Ciudad Juárez, quedaron unidos a esta frontera para siempre: Germán Valdés “Tin Tan” y Don Braulio.
Ciudad Juárez fue la ciudad que, con su magia, los unió para toda la vida y a prueba de todo.
Don Braulio, ese folklórico parralense, merecía toda la atención de Soltero Lozoya, quien lo describía como un veterano de la Revolución, cochero profesional y celoso velador de la Casa Ramos de Parral, convertida en la Agencia Distribuidora de Automóviles Ford.
Pues sí, decía “El Gallito”: Don Braulio medía 1.80 de alto, era moreno claro, “alacranado”, muy amplio de espalda y más de la barriga. De bigote grueso, como las brochas de los peluqueros.
Entre las miles de cartas que recibía Soltero en la XELO, “La Reina del Aire”, se encontraban aquellas que le pedían que contara anécdotas del simpático parralense.
El Gordo Soltero jamás se hacía de rogar y, dirigiéndose a los radioescuchas, decía:
“Ahí les va otra brauleña”.
Pues amigos, fíjense que un día Don Braulio se metió de librero y de inmediato mandó poner un anuncio en el periódico “El Monitor”, de Luisito Salayandía, que decía:
“Vendo enciclopedia nuevecita, no la necesito porque mi vieja conoce todas las respuestas”.
Allá por el año 1944, llegó presuroso Germán Valdés, el mismísimo “Tin Tan”, a buscar al Gordo Soltero al departamento que compartían en la Ciudad de México.
—Créeme, carnal, Parral sufrió una terrible inundación y solo le quedan las cruces arriba de los cerros.
Germán Valdés abría los ojos, poniéndole énfasis a lo que le decía a su cuate, aquel gordito al que había logrado asustar.
—Vente, gordo, vamos a ver qué podemos hacer por tu tierra.
De inmediato se pusieron a organizar un festival en la Ciudad de México para los damnificados de Parral.
Al llamado de Germán acudieron “Cantinflas”, María Félix, Jorge Negrete y otros artistas. Como debemos suponer, el festival y lo recaudado en dinero fueron muy importantes, así como los donativos de víveres y otros objetos.
La simpatía hacia Parral y sus habitantes no dejó de sentirse.
Un distinguido parralense, Don Tomás Valles, se había sumado a todo lo que se estaba llevando a cabo para ayudar a su ciudad. Llegado el momento, fue Don Tomás quien consiguió un avión grande para transportar lo recaudado y a la comisión que se había nombrado para hacer llegar esa muestra de apoyo.
El señor Valles llamó a Soltero para pedirle que fuera uno de los parralenses que llevarían a esa ciudad minera la ayuda lograda.
El viaje no resultó fácil porque la lluvia continuaba cayendo en la Sierra, agua que alimentaba con enorme fuerza al río Parral y había logrado dañar las pistas de los aeropuertos de esa población y ciudades vecinas.
El avión se fue hasta Chihuahua capital, donde la carga tuvo que ser transbordada a camiones que finalmente llevaron a su destino el apoyo.
Antes de que saliera de México aquel grupo de parralenses, el inquieto Germán Valdés le regaló a Don Jesús Soltero la gabardina que en ese momento portaba.
—No me va a quedar, Germán, yo estoy más gordo que tú, le decía a la vez que trataba de alejarlo con las manos.
—Tú póntela, gordo, para que te vean guapo tus paisanos y sepan que te está yendo muy bien y que además sabes vestir —fue la respuesta de Germán.
Y desapareció.
El propio Soltero Lozoya comentó que una jovencita se le acercó para pedirle un cigarro.
—No traigo, señorita. Es que no fumo, le contestó amablemente.
Aquella damita regresó al poco rato con un cigarrillo entre los dedos y le pidió un cerillo.
Fue entonces cuando Don Jesús Soltero metió la mano a una de las bolsas de la gabardina que acababa de regalarle su amigazo Germán.
“Algo” tocaron los dedos de la mano de Soltero en el interior de la bolsa.
En segundos conectó la mente a sus dedos y puso los ojos en blanco, tratando de adivinar de qué se trataba.
En esos segundos recordó a Germán, a su gabardina, a un olvido…
No bien estaba haciendo sus conjeturas cuando ya tenía a la vista aquel bulto.
Se trataba de un fajo de billetes.
Por la mente de Soltero pasaron mil cosas. Claro, se trataba de una de las clásicas demostraciones de compañerismo y de afecto de Germán Valdés por sus semejantes.
Soltero Lozoya se enternecía al recordar a Germán, el sinónimo de todo lo bueno.
Antes de incursionar en Juárez, Don Jesús Soltero trabajó por cuatro meses en la XEQ de México, recomendado finalmente por “Tin Tan”.
A Juárez llegó como “damnificado” de la inundación de Parral a fines de 1944, donde trabajó en la XEWG de Kiko Núñez. En ese tiempo también trabajó en la Oficina Postal de Correos.
Fue en este lugar donde conoció al gerente de la XELO, con quien hizo amistad y hasta consiguió que le diera trabajo, oportunidad que Jesús Soltero aprovechó poniendo todas las ganas, con buenos resultados.
Coincidió la llegada de Jesús Soltero Lozoya a la XELO con el momento en que este medio de comunicación cambiaba del inglés al español.
Lo demás fue un sueño que se hizo realidad.
La XELO pasó a ser una de las radiodifusoras más escuchadas de México; Soltero Lozoya difundió la grandeza de Juárez, del Estado de Chihuahua y de México, y se convirtió en un gran defensor de los necesitados.
Don Braulio fue uno de esos personajes de los poblados del norte de México. En torno a ellos se acercaba la gente para enterarse de lo que estaba aconteciendo en el mundo.
Todo parece indicar que fue un auténtico revolucionario y que militó junto a los indomables guerreros de la División del Norte, cuyo jefe fue nada menos que el general Francisco Villa. De todo ello daba cuenta Don Jesús Soltero en su programa “El Gallito Madrugador”.
Don Braulio instruía a los hermanos Manuel y Perfecto Trujillo sobre cómo perfeccionar el arte de elaborar la nieve y las paletas que tanto gustaban a los parralenses.
También les detallaba los movimientos revolucionarios para que ellos los transmitieran a los norteamericanos que diariamente arribaban a Parral, sedientos de adentrarse en este tema y en todo lo que se refiere a Pancho Villa.
Fue Don Braulio quien ayudó a que creciera la fama de Don Mónico, el de las trompadas; Don Chinto, el de la nieve; Doña Lupe, la de los caldos de gallina; Doña Cuca y sus enchiladas.
Contribuyó también para dar a conocer la fórmula secreta de los Triana, los dueños de la panadería “La Fama”, para elaborar las rayadas que desde Parral dan vuelta al mundo.
Bien ganada tenía la fama como difusor de las costumbres de los parralenses y así lo hacía saber Soltero Lozoya a sus miles de radioescuchas.
Don Braulio, el de Parral, pertenece a esos personajes inmortales.
—¿Y por qué no prenden ese radio? —preguntaban miembros de la Asociación Estatal de Periodistas Chihuahuenses en una vivienda donde con amabilidad vendían muy sabrosa comida a los ocasionales visitantes que llegaban hasta ese lugar de la región serrana.
—¿Acaso se acabó la batería?
—Así fue. Se acabó la pila y ya no tenía caso comprar nuevas, respondió el dueño de la casa.
Luego dijo:
—Desde que se acabó el programa del Gallito Madrugador dejamos de escuchar el radio.
La XELO y su programa “El Gallito Madrugador” llegaban a los más apartados lugares con la originalidad que Jesús Soltero sabía imprimirle.
Jesús Soltero sumó su entusiasmo a un grupo de juarenses no menos entusiastas que se reunían en su club “Fantasmas”.
Participaban en todo tipo de eventos sociales, deportivos, chuscos y de todo lo que fuera para apoyar las causas más nobles de Juárez.
Los Fantasmas apoyaron al sacerdote Baudelio Pelayo en la construcción de la Ciudad del Niño y el Asilo de Ancianos.
Esos Fantasmas aparecían en donde había que dar la mano.
A una corrida de “bravos toros” que se llevó a cabo en la Plaza “Balderas”, participaron “Fantasmas” como matadores.
Se anunció que vendría el gobernador del Estado como invitado de honor.
Y vino Don Teófilo Borunda a divertirse como los buenos aficionados.
“El Pirto” Canales, Jesús Soltero Lozoya, Santiago Conde “El Panadero” y otros “matadores” de reconocida fama salieron al ruedo a divertirse, a hacer que hasta los toros se rieran y, claro, a ofrecer un espectáculo para un público más que feliz.
Cabe señalar que aquellos “Fantasmas” ocuparon sus lugares en la plaza como peones, banderilleros y sobresalientes.
Había que ver a Javier Ito, Pedro Valdés, Jaime Canales Lira, Tomás Fernández, Chino Márquez, Pedro Muñoz, Anatole Silva, Chito Quevedo, el gordito Roberto Soto y un chorro de “Fantasmas” por todos lados.
Como “Fantasmas”, Soltero Lozoya llegó a participar como pitcher “descalzo”.
Aquel grupo convertía en un éxito todos los eventos en donde participaba. Los fotógrafos de prensa recuerdan aquella época en que los “Fantasmas” se disfrazaron de limosneros.
Gran entusiasmo y respuesta de los juarenses para todas las causas nobles.
Fueron muchas las veces que Soltero decía que simbólicamente se había puesto de pie frente a los micrófonos de la XELO para mencionar a grandes personajes de la radio fronteriza como:
Carlos Amaya, Arturo Luján, Mario Legarreta Hernández, Trini Ríos, Serafín Nieto Ramírez, Pedro Meneses Hoyos, Jesús Castillo Zúñiga, Guillermo Terrazas Villanueva, Rafael Ávalos de la Peña, Gabriel Villanueva Jurado, Germán Sánchez Trujillo, Rafael López González “Fermín Robledo”, Héctor Noriega “El Barón de la Radio”, Pedro Valdés Castillo, Ismael Alvídrez Mejía, José Héctor Castañeda, Manuel Tarín Granados, Carlos Manuel Tarango, Antonio Carmona, Brígido Hernández, Edilberto Chávez, Salvador Aviña Loreto, Mónica Alicia Juárez, Alicia Dávila y muchos más valores, entre los que se encontraban sus propios compañeros de la XELO, a quienes quiso y de quienes aprendió mucho.
Soltero conoció a Pedro de Lille cuando trabajaba en la XEAT de Parral. Después estuvo poco tiempo en Juárez, de donde se fue a México.
Don Pedro fue el compositor del “Corrido de Chihuahua”, el mismo que se escucha por todo el planeta.
Soltero, que se había convertido en un embajador sin cartera de Juárez ante el mundo, hizo amistad con escritores, escultores, pintores, caricaturistas, artistas de radio, cine y televisión, periodistas y políticos.
Se le recuerda llegando muy temprano a tomar café en “La Nueva Central”, donde ojeaba los periódicos que recién impresos le entregaba don Jesús Soto Pérez.
Ahí lo saludaban al estilo Juárez:
—¡Ésele, mi Chuy! ¡Quiúbole! Buenos días…
De ahí, tempranito, a surcar con su voz los aires para dar a conocer las novedades, sembrando optimismo con la llegada de cada nuevo día, llevando el ingenio de personas limpias como Don Braulio, el de Parral, y, claro, la música; nuestra música, la música de México que nunca falta.
A mediodía ya se le veía recorriendo las calles de Juárez en su “comby”, equipada para hacer transmisiones “en vivo”.
Con su trabajo periodístico dejó un bonito recuerdo.
La imagen de Soltero está entronizada en el Salón de la Fama de los Inmortales del Deporte Juarense.
Jesús Soltero Lozoya merece, por mucho, ser considerado para recibir un reconocimiento público que lo haga ser recordado como un ejemplo.
Fue un profesional de la comunicación, tarea que desempeñó con responsabilidad y ética.
Consciente de lo valioso del arma que manejaba, actualizaba sus conocimientos día con día para transmitir la información más apropiada a los miles de radioescuchas de los más variados estratos sociales.
A tanto llegaba su admiración por las etnias de la Entidad que un día solicitó a un amigo pintor que lo plasmara en un lienzo vestido de tarahumara.
La obra “Soltero Tarahumara” es celosamente custodiada por su familia, en su residencia de la calle Brasil y 16 de Septiembre en Juárez.
A través de este medio de comunicación solicitamos a las más altas autoridades del Estado que se le haga un reconocimiento a Don Jesús Soltero Lozoya, “El Gallito Madrugador”.
Escribe: Aurelio Páez.

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