septiembre 14, 2026

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¿QUE ES EL DÉJÀ VU Y CUANDO PUEDE SER SEÑAL DE UN PROBLEMA NEUROLOGICO?

Entrar a un lugar por primera vez y sentir que ya estuvimos ahí, escuchar una conversación nueva que parece repetirse o anticipar por un instante lo que alguien dirá puede resultar inquietante. Esa extraña familiaridad recibe el nombre de déjà vu, una expresión francesa que significa “ya visto”.

El fenómeno ocurre cuando una experiencia actual se siente conocida, aunque al mismo tiempo la persona sabe que no posee un recuerdo real de haberla vivido. Esa contradicción es parte esencial del déjà vu: el cerebro activa una señal de familiaridad, pero no consigue recuperar el momento, el lugar o la historia que supuestamente debería acompañarla.

Lejos de demostrar que alguien predijo el futuro o vivió una vida anterior, la explicación más aceptada apunta al funcionamiento de la memoria. Una posibilidad es que el cerebro reconozca elementos similares a experiencias pasadas —la distribución de una habitación, una voz o una secuencia de movimientos— sin identificar conscientemente de dónde proviene esa semejanza.

Por ejemplo, un restaurante desconocido puede tener una entrada, iluminación o distribución parecida a la casa de un familiar. La persona no recuerda directamente aquel espacio, pero su sistema de memoria detecta una coincidencia y produce una sensación intensa de haber vivido antes el momento.

Otra teoría propone que existe un pequeño desfase entre los procesos cerebrales que reciben información y los que determinan si algo resulta conocido. Durante unos segundos, una experiencia nueva podría ser etiquetada erróneamente como recuerdo. Investigaciones describen el déjà vu como un conflicto entre una señal equivocada de familiaridad y la parte del cerebro que reconoce que esa sensación no corresponde con la realidad.

El cansancio y el estrés pueden favorecer estos episodios. Cuando una persona duerme poco, atraviesa una jornada saturada o procesa demasiada información, su atención y memoria pueden funcionar de manera menos precisa. Esto no significa que cada episodio sea causado directamente por el agotamiento, pero algunas personas reportan experimentarlo con mayor frecuencia durante esas etapas.

También parece ser más común entre adolescentes y adultos jóvenes, y tiende a disminuir con la edad. Una posible explicación es que las personas jóvenes viven más situaciones nuevas, viajan, cambian de ambientes y mantienen sistemas de memoria y detección de conflictos especialmente activos.

La mayoría de los episodios dura apenas unos segundos, aparece ocasionalmente y no representa un problema de salud. De hecho, conservar la capacidad de reconocer que esa familiaridad es falsa muestra que el cerebro está verificando sus propios recuerdos, en lugar de aceptar completamente la experiencia como algo que ocurrió.

Fenómenos relacionados

Existen fenómenos relacionados. El déjà rêvé es la sensación de haber soñado previamente la situación actual, mientras el jamais vu ocurre cuando algo conocido —una palabra, un rostro o un lugar cotidiano— parece repentinamente extraño. Ambos muestran que familiaridad y recuerdo no siempre funcionan como una sola pieza.

Cuándo buscar ayuda médica

Aunque casi siempre es inofensivo, el déjà vu puede aparecer como parte de una crisis del lóbulo temporal. En esos casos suele ser muy intenso, repetirse con frecuencia o acompañarse de miedo repentino, olores o sabores inexistentes, una sensación ascendente en el estómago, confusión, mirada perdida o dificultad para responder durante algunos segundos.

Experimentarlo de vez en cuando no exige una consulta. Sin embargo, conviene buscar valoración médica si comienza de manera repentina, ocurre varias veces por semana, dura más de lo habitual o aparece junto con pérdida de conciencia, movimientos involuntarios, dolor de cabeza intenso, confusión o cambios en los sentidos.

El déjà vu continúa siendo difícil de estudiar porque aparece sin aviso y desaparece rápidamente. Aun así, la ciencia lo entiende cada vez menos como un misterio paranormal y más como una pequeña ventana hacia el funcionamiento de la memoria: por un instante, el cerebro reconoce algo que nunca ocurrió y, casi al mismo tiempo, descubre su propio error.