Para Federica Nicolardi, líder del proyecto, el logro cambia paradigmas en la arqueología, en la compresión de la cultura de la antigua Roma y hasta en el entendimiento entre ingenieros y humanistas
En 1750 se encontraron en las ruinas de la ciudad romana de Herculano, arrasada por la erupción del Vesubio, rollos de papiro que no se podían, ya no se diga descifrar, sino siquiera desenrollar porque eran —y siguen siendo— bloques de carbón.
Recientemente, usando física nuclear e inteligencia artificial (IA) se logró descifrar uno de estos rollos sin necesidad de abrirlo, y encontró que es un tratado de ética de la escuela estoica, la cual tuvo auge unos 300 años antes de la erupción que arrasó la ciudad en el año 79.
En entrevista con la agencia EFE, el equipo de investigación que logró hacer la lectura con IA revela que este sólo hecho implicó tres revoluciones culturales: una en la arqueología, que no necesita dañar el patrimonio para estudiarlo; otra en la compresión de la cultura de la antigua Roma, por el contenido del documento, y una más en el entendimiento entre ingenieros y humanistas.
Para Federica Nicolardi, profesora titular de Papirología de la Universidad de Nápoles Federico II y coordinadora del equipo de paleógrafos que ha identificado la escritura, «estamos ante un cambio absoluto de paradigma. Dejamos atrás los daños al patrimonio; ahora trabajamos exclusivamente con datos digitales y el material antiguo permanece protegido», le dijo a EFE.
Desenrollo virtual
El proceso técnico de desenrollar y leer el papiro se dividió en tres fases.
En la primera, los bloques de carbón se trasladaron al Laboratorio de Radiación Sincrotrón de Grenoble, Francia, un acelerador de partículas que genera un haz de rayos X miles de veces más potente que los que se usan para obtener radiografías, lo que permite registrar las capas de papiro compactadas.
Luego, un software tomó la información de las imágenes tomadas en secciones circulares e, informáticamente, las aplanó en una larga tira de papel digital de un metro y medio de longitud.

Finalmente, los científicos entrenaron un modelo de inteligencia artificial (IA) para detectar el relieve y la textura de la tinta antigua —invisible para los rayos X convencionales al ser de carbón— que mostraba las letras griegas en la pantalla.
Escuelas filosóficas opuestas
El rollo descifrado procede de la Villa de los Papiros, una gran mansión frente al golfo de Nápoles que perteneció a los Pisones, una de las familias más ricas de la época y parientes políticos de Julio César.
Ahí, los arqueólogos habían extraído cientos de textos de Filodemo de Gádara, filósofo de la escuela del epicureísmo, una corriente que promovía la búsqueda del placer y el control del dolor y que además era la única que aceptaba a mujeres y esclavos entre sus filas.
Pero el rollo descifrado (identificado como PHerc. 1667) es un texto del estoicismo, la filosofía opuesta, que priorizaba el deber moral y la razón.
«Encontrar estoicismo en el templo del epicureísmo es una pieza única«, detalló a EFE el profesor Giovanni Indelli, presidente del Centro Internacional para el Estudio de los Papiros de Herculano.
A su parecer, este hallazgo demuestra cómo circulaban las ideas entre las élites de la República romana. «Compraban y estudian las doctrinas de sus adversarios para poder combatirlos y refutarlos», sostiene.
El rol de Silicon Valley
Este avance tecnológico fue una respuesta al responde al Desafío Vesubio lanzado en 2023, un concurso impulsado por Nat Friedman, inversionista de Silicon Valley.
Friedman financió la publicación abierta en internet de los escaneos tridimensionales de rayos X de los papiros, obtenidos previamente por la Universidad de Kentucky, y ofreció un premio de 1.8 millones de dólares para optimizar los algoritmos de desenrollamiento.
La iniciativa acabó convirtiéndose en un puente entre las culturas opuestas de los ingenieros estadounidenses y de los filólogos europeos:
«El lema de Silicon Valley es ‘muévete rápido y rompe cosas’. Eso en el mundo de las humanidades es impensable, aquí nos movemos despacio intentando no romper nada», bromeó Nicolardi.

Sin embargo, la profesora defendió que la colaboración ha sido un éxito de «ciencia global abierta» y que el sector tecnológico ha aprendido a respetar que la edición crítica, la traducción y la interpretación histórica de un manuscrito antiguo complejo requiere paciencia.
Para consolidar este avance, la organización ha anunciado nuevos premios de cara a la segunda mitad de 2026 y para 2027 dirigidos al equipo o experto que sea capaz de desenrollar virtualmente y traducir de forma íntegra un rollo completo de la colección de forma automatizada.

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