julio 28, 2026

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‘LAS REDES SOCIALES SATURARON LA IDEA DEL VIAJE PERFECTO’…

Actualmente, los viajeros llegan a los destinos sabiendo perfectamente lo que van a ver y dónde van a comer, prefieren «vivir experiencias que mejoren su estado de ánimo y promuevan su bienestar”

EFE.- «Las redes sociales han saturado la idea de viaje perfecto”, así que más que el deseo de “ver lugares y cosas”, los turistas contemporáneos están buscando, sobre todo, «vivir experiencias que mejoren su estado de ánimo y promuevan su bienestar”.

Para los analistas del sector, ha habido un cambio de paradigma en la forma de viajar y estamos entrando en una etapa donde “la autenticidad pesa más que la foto”.

A este turismo experiencial y generador de emociones se le ha llamado «emoturismo«, y es una de las tendencias que emergen con más fuerza en el sector de los viajes y vacaciones.

El «emoturista» no sólo busca disfrutar de destinos con encanto o que le ofrezcan los mejores servicios, sino también experimentar emociones únicas e inolvidables, y tener vivencias más profundas y sorprendentes que aquellas que posibilita el turismo masivo, y con las que pueda disfrutar de los pequeños detalles, aseguran los especialistas de este sector. 

Para ser considerado experiencial o emocional, un viaje turístico debe “tocar el corazón del viajero”, ofreciéndole experiencias que permitan disfrutar con los cinco sentidos, salir de la monotonía, despertar sentimientos positivos, fortalecer la conexión emocional del viajero con el entorno natural, la gastronomía y/o la cultura locales, puntualizan.

Conexión con el entorno, los demás y uno mismo.

De acuerdo con la firma de inteligencia turística Mabrian el aumento del turismo experiencial es especialmente notable en Europa, donde los países del norte del continente con importantes paisajes naturales (como Islandia, Noruega, Finlandia, Eslovenia o Suiza) están bien posicionados para capitalizar esta tendencia.

Aún así, los países como Italia, Francia y Alemania encabezan la lista de destinos potenciales. 

Según los analistas de Mabrian, las actividades o motivaciones experienciales (bienestar, estilo de vida activo, naturaleza y gastronomía) están sustituyendo a las motivaciones de viaje convencionales (arte y cultura, sol y playa, viajes en familiares, ir de compras y el ocio nocturno).

“La forma en que viajamos está cambiando constantemente. Desde las vacaciones tradicionales de sol y playa en destinos costeros y la cultura y las compras en las ciudades, hasta desconectar y descubrir experiencias donde la conexión con el entorno y nosotros mismos es clave”, señalan desde Mabrian.

“Hace años se viajaba con una idea preconcebida de lo que iba a ser el viaje en general, en base a un imaginario creado a partir de referencias generadas a través de libros, películas o la televisión”, explica Kiko Requena, director de marketing de Room00 Group, plataforma especializada en hotelería urbana y alojamientos flexibles.

Turista japonesa comparte su emoción en una llamada con amigos mientras muestra aspectos de la ciudad donde está. Crédito: Shutterstock

“Hoy en día, que vivimos en la era de las redes sociales, el viajero llega a los destinos sabiendo perfectamente lo que va a ver y encontrar e incluso dónde debe comer, lo cual representa un cambio de paradigma muy grande”, asevera Requena.

Añade que “esto sucede especialmente con los viajeros más jóvenes, que ahora buscan conectar con el destino al que van de maneras muy diferentes, en las que la faceta experiencial y la conexión local juegan un papel importante”.

El impulso de las nuevas tecnologías

Para Requena este cambio de modelo turístico está «impulsado por las nuevas tecnologías y por las ganas de las personas de conectar de verdad consigo mismas, con los demás y con el entorno”.

Las pantallas de los dispositivos digitales nos enseñan el mundo, y ahora el viajero busca conocerlo a través de experiencias en las que entren en juego la piel, las emociones y los sentidos, apunta.

Antes, el estilo del viaje lo definía la tipología o perfil del viajero; ahora lo definen el «motto« (palabra que literalmente se traduce como lema o consigna pero que en este caso se refiere a creencias, motivaciones, ideales o principios) de cada persona, y su «momentum« (impulso psicológico y emocional) particular, señala el experto.

«Las redes sociales han saturado la idea de “viaje perfecto”, enfatiza Requena.

El especialista considera que estamos entrando en una etapa donde “la autenticidad pesa más que la foto”, ya que las personas buscan cada vez más “verdad” en todos los sentidos, y se están cansando de esos contenidos “perfectos” que se publican en las redes sociales, y cuyas visualizaciones orgánicas están decayendo.

El viaje como expresión de identidad

Respecto de si además de emocional y experiencial, “el turismo del futuro será más terapéutico que recreativo”, Requena no descarta esta posibilidad, pero considera que “esto dependerá de las necesidades de cada viajero”. Añade que considera que hoy en día un viaje es casi una expresión de identidad personal.

“Sin duda, muchas personas consideran que sus viajes les vuelven más exclusivos, más especiales e incluso más interesantes. Hoy, no sólo proyectan nuestra personalidad al exterior la forma en que hablamos o cómo nos vestimos, sino también adónde viajamos y con qué objetivos”, concluye.

Desde escapadas diseñadas para reducir la saturación digital hasta experiencias inmersivas que priorizan el bienestar, la conexión interior o incluso la nostalgia, las opciones turísticas ya no se miden sólo en kilómetros, destinos o lugares visitados, sino que también se valoran por algo menos tangible y más personal: cómo nos hace sentir un viaje, señalan los especialistas.