agosto 11, 2026

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PATRULLA FRONTERIZA ADVIERTE A CHOFERES DE PLATAFORMA PENAS POR MOVER INDOCUMENTADOS

Una solicitud de viaje realizada por un tercero, recoger pasajeros en una zona aislada próxima a la frontera o encontrarse con un grupo de personas desorientadas y con ropa sucia pueden ser señales de que un conductor de plataforma digital está a punto de ser utilizado para transportar personas que ingresaron irregularmente a Estados Unidos e involucrarse en un delito federal.

Ante ello, la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos (U.S. Border Patrol, USBP) advirtió sobre el uso de aplicaciones de transporte por parte de organizaciones criminales dedicadas al tráfico de migrantes, una modalidad mediante la cual buscan trasladar personas desde zonas fronterizas hacia otros puntos y, al mismo tiempo, reducir las posibilidades de ser detectadas por las autoridades.

El riesgo adquiere especial relevancia en la región Paso del Norte, donde diariamente operan numerosos conductores de Uber, Lyft, DiDi y otras plataformas entre áreas urbanas y sectores próximos a carreteras, zonas desérticas y comunidades cercanas a la frontera.

Araceli Hernández, portavoz de la Patrulla Fronteriza en el Sector El Paso, explicó que las organizaciones criminales han encontrado en las plataformas de transporte una herramienta para intentar ocultar parte de sus operaciones.

“Las organizaciones criminales están explotando las plataformas de transporte compartido para ocultar sus actividades y también para dificultar la detección por parte de nuestros agentes”, señaló Hernández.

La portavoz agregó que estos grupos utilizan las aplicaciones para movilizar ilegalmente a personas después de que han ingresado al país.

Uno de los métodos identificados consiste en solicitar el servicio desde una cuenta que pertenece a una persona distinta de quien finalmente aborda el automóvil.

De esta manera, el conductor puede recibir en su teléfono una solicitud aparentemente normal y dirigirse al punto indicado sin conocer quién estará realmente esperando el vehículo ni las circunstancias en las que se encuentra.

Las autoridades señalan que una solicitud efectuada por un tercero debe despertar especial atención cuando se combina con otras circunstancias fuera de lo habitual.

Entre las principales señales de alerta se encuentran solicitudes para recoger pasajeros en áreas desérticas o aisladas, carreteras poco transitadas, puntos cercanos al muro fronterizo e incluso estacionamientos de centros comerciales.

“Las áreas de alto riesgo son lugares desérticos y aislados, algunas áreas remotas cerca del muro fronterizo y también estacionamientos de centros comerciales”, explicó la portavoz del Sector El Paso, tras alertar a los conductores.

Otros indicios pueden presentarse al momento de recoger a los pasajeros. Las autoridades recomiendan prestar atención cuando las personas muestran signos de haber permanecido durante un período prolongado a la intemperie, tienen la ropa excesivamente sucia, parecen desorientadas o desconocen el sitio en el que se encuentran.

También debe considerarse una señal de riesgo cuando se intenta abordar un número de personas superior a la capacidad permitida del vehículo o cuando existen inconsistencias entre la persona que solicitó el viaje y quienes pretenden utilizar el servicio.

Ninguna de estas situaciones, por sí sola, significa necesariamente que se esté cometiendo un delito. Sin embargo, la combinación de varias circunstancias puede justificar que el conductor extreme precauciones y evite exponerse a una situación potencialmente ilícita.

El llamado de las autoridades ha generado inquietud entre conductores de Uber y otras plataformas que desde hace varios años prestan servicio en la región Paso del Norte.

Algunos choferes consultados reconocieron que trabajar mediante aplicaciones implica encontrarse diariamente con personas desconocidas y acudir a lugares que, en ocasiones, son determinados únicamente por la ubicación proporcionada a través de un teléfono.

Aunque aseguran que han desarrollado medidas propias para identificar viajes que consideran sospechosos y son cuidadosos al aceptar determinados servicios, admiten que no están exentos de ser engañados.

Uno de los conductores, quien se identificó como Alberto, señaló que normalmente revisa la información disponible sobre la solicitud antes de aceptar un traslado, “principalmente cuando el punto de partida se encuentra lejos de las zonas urbanas”, expresó. Sin embargo, reconoció que para un chofer resulta prácticamente imposible conocer las intenciones de quien solicita el vehículo cuando el viaje aparece en la aplicación como cualquier otro servicio.

Otros operadores coincidieron en que las solicitudes llevadas a cabo por terceras personas no son necesariamente inusuales, pues existen clientes que piden vehículos para familiares, amistades o conocidos. Precisamente por ello, indicaron, una operación vinculada con el tráfico de migrantes podría pasar inicialmente inadvertida.

Los conductores señalaron que las recomendaciones difundidas por la Patrulla Fronteriza les permitirán identificar mejor situaciones de riesgo y aseguraron que extremarán precauciones, especialmente cuando reciban solicitudes para recoger personas en sitios aislados o próximos a la zona fronteriza.

La preocupación, explicaron, no solamente radica en su seguridad personal, sino en la posibilidad de verse involucrados en una investigación relacionada con tráfico de personas pese a desconocer inicialmente las circunstancias del traslado.

La utilización de servicios contratados mediante aplicaciones representa un desafío adicional para las autoridades debido a la facilidad con la que un traslado puede confundirse con los miles de viajes legítimos ofrecidos diariamente.

A diferencia de otros métodos, en los que los traficantes utilizan directamente vehículos particulares para recoger y trasladar migrantes, las aplicaciones permiten que otra persona solicite el automóvil a distancia y que el conductor contratado no tenga necesariamente contacto previo con quienes organizan el movimiento.

En este esquema, se dijo, un chofer podría recibir únicamente un punto de origen y otro de destino, sin información suficiente para conocer lo ocurrido antes de que los pasajeros subieran a su unidad.

Esa característica es precisamente la que puede ser aprovechada por las organizaciones criminales: insertar una parte del traslado dentro de una actividad comercial ordinaria y dificultar que el conductor detecte inmediatamente la irregularidad.

Para los operadores de plataformas, esto representa un nuevo factor de riesgo dentro de una actividad que ya exige medidas permanentes de seguridad.

El tráfico de migrantes no es exclusivo de la región Paso del Norte. Las organizaciones dedicadas a esta actividad operan a lo largo de diferentes sectores de la frontera entre México y Estados Unidos y modifican sus métodos de acuerdo con las acciones de vigilancia de las autoridades.

Después del cruce fronterizo comienza otra etapa: trasladar a las personas desde las inmediaciones de la línea divisoria hacia casas, vehículos, carreteras o puntos desde los cuales puedan continuar hacia ciudades del interior de Estados Unidos.

Es precisamente en esa fase donde vehículos aparentemente ajenos a las organizaciones pueden convertirse en un recurso para continuar el traslado.

El fenómeno tampoco termina en las ciudades fronterizas. Las rutas utilizadas para movilizar migrantes pueden extenderse hacia diferentes regiones del país, por lo que las autoridades mantienen vigilancia sobre carreteras y corredores utilizados para conectar las zonas de cruce con destinos ubicados en el interior de Estados Unidos.

De acuerdo con las autoridades, la evolución tecnológica también obliga a modificar las estrategias de prevención. Herramientas diseñadas para facilitar la movilidad cotidiana pueden ser aprovechadas por grupos criminales para intentar ocultar sus operaciones dentro del flujo ordinario de pasajeros y vehículos.

Para la Patrulla Fronteriza, la prevención comienza cuando los conductores reconocen circunstancias que se apartan de un servicio habitual.

Recoger personas en un punto remoto cercano al muro, encontrar pasajeros aparentemente desorientados, recibir solicitudes hechas desde cuentas de terceros o enfrentar intentos de abordar el vehículo por encima de su capacidad son elementos que deben tomarse en consideración.

Precisamente por ello, la advertencia busca evitar que los trabajadores de las plataformas sean utilizados como el último eslabón de una operación de tráfico de migrantes sin comprender plenamente lo que ocurre.

Entre quienes expresaron preocupación se encuentra Gabriel, conductor que aseguró llevar cinco años trabajando mediante plataformas de transporte en el condado de El Paso. Explicó que uno de sus principales temores es aceptar un viaje aparentemente normal y descubrir posteriormente que fue utilizado para trasladar a personas vinculadas con una operación de tráfico de migrantes.

El chofer reconoció desconocer cuáles serían las consecuencias legales en una situación de este tipo y si transportar, sin saberlo, a personas que ingresaron irregularmente al país podría constituir un delito. “Lo que preocupa es que uno pueda terminar involucrado y hasta ir a la cárcel por algo que no sabía”, comentó.

Ante las advertencias de la Patrulla Fronteriza, Gabriel consideró necesario extremar precauciones y prestar mayor atención a quien solicita el servicio, el lugar donde debe recoger a los pasajeros y cualquier circunstancia inusual antes de iniciar el viaje.

Y es que, para quienes dependen de estas aplicaciones como fuente de ingresos, rechazar un servicio sospechoso puede significar perder un viaje; aceptarlo sin tomar precauciones, en cambio, podría colocarlos frente a una situación mucho más compleja.

La recomendación de las autoridades es que los conductores permanezcan atentos a las señales y eviten que la aparente normalidad de una solicitud efectuada desde una aplicación sea aprovechada por organizaciones criminales para incorporar, sin su conocimiento, a conductores particulares dentro de una operación relacionada con el tráfico de personas.