septiembre 9, 2026

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DESCUBRE SI TU PERRO SIENTE ANSIEDAD O FELICIDAD AL VERTE

Llegas a casa después de un día largo y tu perro te recibe saltando, ladrando y girando en círculos como si no te hubiera visto en años. Es de esas escenas que derriten a cualquiera. Pero veterinarios y etólogos advierten que esa efusividad extrema no siempre significa lo que parece: en muchos casos, es una señal de ansiedad, no de felicidad.

El vínculo entre un perro y su cuidador se parece bastante al que desarrolla un bebé humano con sus padres. Alison Gerken, veterinaria especialista en comportamiento animal de la SPCA de San Francisco, explica que los perros forman lazos de apego similares a los que estudió la psicóloga Mary Ainsworth en humanos desde los años 60. Cuanto más se prolonga la separación, más intenso suele ser el reencuentro, algo que en principio es normal y hasta esperado en un animal social.

Es normal que un perro se acerque a saludar con entusiasmo, pero cuando la reacción incluye ladridos persistentes, saltos incontrolables, nerviosismo extremo o incluso micción involuntaria, el comportamiento deja de ser una simple muestra de cariño. Según explican veterinarios consultados por distintos medios, una respuesta tan intensa suele indicar que el animal no logró manejar bien la ausencia y pasó ese tiempo en un estado real de tensión.

Cuando un perro entra en ese pico de activación emocional al verte, su organismo reacciona como si estuviera en alerta: aumenta la frecuencia cardiaca, se acelera la respiración y se liberan hormonas del estrés. No es solo emoción a flor de piel, es una respuesta fisiológica real de tensión acumulada que se libera de golpe.

Investigaciones recientes estiman que entre 14 y 20 por ciento de los perros puede mostrar ansiedad por separación en distintos grados, lo que la convierte en una de las condiciones de comportamiento más comunes en mascotas. Los especialistas advierten que tratar estas reacciones exageradas como simple «ternura» puede retrasar la atención de un problema real que, con el tiempo, tiende a agravarse.

Despedidas largas, con muchas caricias y palabras emotivas antes de salir, así como saludos exagerados al volver, pueden aumentar la incertidumbre del perro y hacer que perciba cada salida como un evento preocupante. Ese patrón provoca que el animal anticipe la ausencia con estrés y viva el regreso como una descarga emocional intensa.

Además, un estudio reciente con más de 1,500 dueños de perros en Alemania y Hungría encontró que los problemas de ansiedad por separación eran más frecuentes entre perros cuyos dueños mostraban un estilo de apego evitativo, es decir, personas menos constantes al responder a las necesidades del animal. Eso sí, los investigadores aclaran que no hay evidencia de que mimar o dormir con el perro cause esta ansiedad; lo que realmente importa es la seguridad y la previsibilidad en la relación.

La recomendación de los especialistas es simple: normalizar las salidas y llegadas, evitando despedidas dramáticas o saludos demasiado efusivos que puedan reforzar la ansiedad. Si las salidas se vuelven algo rutinario y sin drama, el perro aprende con el tiempo a mantenerse más tranquilo durante la ausencia. También se recomienda observar al perro con cámaras mientras está solo, para detectar señales como deambular constantemente, jadear en exceso, ladrar o aullar sin motivo aparente.

No se trata de sentir culpa cada vez que tu perro te reciba con entusiasmo, la mayoría de las veces sí es solo alegría genuina. Pero si la reacción se siente desproporcionada o va acompañada de otras señales de estrés, vale la pena platicarlo con un veterinario antes de que el problema crezca más.